CRÍTICA: Un auténtico juego mental en el que todo puede ser verdad o mentira

 

Un hombre se despierta en una habitación de hospital. Parece que ha sufrido un accidente, pero no recuerda nada. Una doctora intenta ayudarle pero se trata de un trabajo a contrarreloj, ya que debido al accidente, el paciente no retiene los recuerdos más allá de 10 minutos. Esta es la premisa con la que se nos presenta La casa del lago, escrita por Aidan Fennessy y dirigida por Fernando Soto, un thriller que se representa en estos días en el Teatro Fernán Gómez.

Una obra sobre la mente, sobre dos personas muy inteligentes que son capaces de manipular sus palabras hasta el punto de hacer entender lo que están buscando y no otra cosa, un juego estratega en dos direcciones que convierten una habitación en un auténtico tablero de ajedrez.

Con una fantástica, sencilla y resolutiva escenografía llevada a cabo por Javier Ruiz de Alegría, junto con la iluminación, se crea un espacio auténtico, real, quizá lo único de lo que podemos estar seguros. Cada pieza, por pequeña que sea, parece encajar a la perfección en este montaje que mantiene al 100% y en todo momento la esencia de un buen thriller. 90 minutos de pensamientos frenéticos que podemos intuir en los personajes pero que por supuesto se trasladan también a nuestras cabezas, obligándonos a decidir si creemos lo que nos cuentan o no. Una obra que, sin unos actores soberbios y maravillosos, sería totalmente imposible, y que además, respaldados por una dirección de lujo, crean una obra de arte como hacía tiempo que no descubríamos.

 

Fran Calvo es Óscar. Ha despertado de repente en un hospital, sabe que algo malo ha pasado pero no recuerda nada. Y el hecho de que cada 10 minutos olvide lo que le va pasando, no ayuda. Abogado feroz y animal asustado al mismo tiempo, es el primer interesado en descubrir qué le ha pasado. Una persona inteligente, de carácter, pero que necesita al mismo tiempo de la ayuda de su doctora. Una interpretación brutalmente perfecta, complicada, tensa y al detalle. Un trabajo escénico que no es nada fácil y que sin embargo Fran borda. Nos ha maravillado su competencia en el escenario, que ya conocíamos por otros montajes, pero que aún así tenía mil matices nuevos que nos han fascinado, sin duda. Nuestra enorme enhorabuena desde aquí, confiamos y esperamos poder ver muchos más trabajos de tantísima calidad por parte de este chico. ¡Bravo!

 

Y Verónica Ronda es Alicia. Tiene como misión descubrir qué le ha pasado a su paciente, ya que una investigación policial depende de ello, pero se trata de un trabajo muy complicado y repetitivo cuando su paciente olvida todo a los 10 minutos. Es una mujer seria, comprometida e incisiva, cuyo objetivo es hacerse con la verdad. Una presencia escénica indudable y un trabajo lleno de detalles que impiden perderse un gesto, una palabra. Nos ha encantado la fuerza que tiene su interpretación y ese cambio que tiene a lo largo de la obra, del que evidentemente, no hablaremos. Es imperativo verla en acción para entender de lo que hablamos, y aseguramos que se trata de un trabajo fantástico, en un personaje que, aseguramos, no es tampoco algo sencillo de preparar y de llevar a cabo. ¡Enhorabuena, de corazón!

 

Hoy en día, con la cantidad de opciones teatrales que inundan la cartelera madrileña, nos resulta algo más complicado sorprendernos con algo nuevo e inesperado, pero sin lugar a dudas, La casa del lago es esa excepción que nos ha dejado maravillados, por su calidad, por el riesgo que supone apostar por un proyecto complicado dramatúrgicamente hablando, y por la perfecta elección de cada uno de sus componentes. Una obra de la que esperamos seguir oyendo mucho tiempo y que se convierte en obligatoria para todo aquel que disfrute de aquello que le haga pensar y disfrutar a partes iguales.

 

 

Datos de interés

  • Lugar: Teatro Fernán Gómez (SalaJardiel Poncela) Plaza de Colón 4, Madrid
  • Fechas: Del 2 de Marzo al 1 de Abril
  • Horarios: De martes a sábados 20:30h, Domingos y festivos 19:30h
  • Venta de entradas: Web y taquilla