TEATRO: ‘Dignidad’ en el Canal

Del 8 al 26 de ABRIL llega a Los Teatros del Canal DIGNIDAD, una trama política en un solo acto interpretada por Ignasi Vidal y Daniel Muriel. Dirección Juan José Afonso.

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DIGNIDAD es una obra escrita por Ignasi Vidal. Actor, escritor y miembro de la productora Excéntrica Producciones , que fundó junto a Isabel Vázquez y Gregor Acuña.

SINOPSIS

Un despacho en la sede de un partido político. Francisco, líder del partido, esperanza de cambio para la sociedad, invita a Alejandro, su mano derecha y amigo, a degustar un estupendo whisky. Lo que empieza siendo una charla amigable acabará por destapar aspectos inesperados que amenazarán el equilibrio de una relación de amistad y colaboración de muchos años.
DIGNIDAD es un texto de un autor joven, Ignasi Vidal, que además de ser actor se atreve a escribir teatro. Versa sobre la actualidad política, sobre el concepto de democracia, pero sobre todo versa sobre la amistad, sobre cómo le afectan a esta las ambiciones a nivel individual. La carrera política es muy larga y se fragua a lo largo de los años con compañeros de partido que acaban siendo amigos, o que primero fueron amigos y luego compañeros de partido. En esa carrera de fondo que siempre es la política, de repente se presenta una encrucijada en la que tienes que tomar una decisión profunda; elijas el camino que elijas, siempre se sufre una pérdida. ¿A quién traicionar, al amigo que te acompañó hasta aquí o a la idea que vertebró tus creencias más profundas?

“Serás (in)digno de aplauso

ALBERTO D. PRIETO

(En esta obra) Hay algo de vértigo. Y de ansia satisfecha. Ahora no vas a parar. Sería indigno de ti. Lo tienes controlado. Y es precisamente eso lo que lo hace infinito, y fácil, y rentable. Acumular pasado peligroso de manera impune te hace sentir orgullo. Te sacrificas, te pones en riesgo. Y eso te viste de gran dignidad… Ya no puedes parar, la carrera está lanzada, se forzó una ley, se engendró un fraude, pero de esas mentiras no saliste sólo tú beneficiado. Te encumbraron, sí, pero tú arriesgaste más que los demás, fue de justicia… Justo ahora que poco importa lo que es justo. O lo que es la Justicia.

(El texto de Ignasi Vidal) Da vértigo, sí, pero alimenta. Y hace fuerte, qué demonios. Y los fuertes guían la manada. Alguien tiene que atreverse a forzar un poco las cosas si queremos vivir con dignidad.

El fin nunca justificó los medios. Pero nunca es mucho tiempo en estos tiempos y te tocó a ti liderar el mal menor. El atajo, que esto es una selva, y te aplastarán si no lo evitas. Que tus fines son dignos. Debes prevalecer. Aunque cueste. Busca un buen asesor, toma tus precauciones. Y lávate después las manos.

Serás digno de aplauso. Y de mitin triunfal.

(Esta obra que ahora van a ver, ) La dignidad… ¿es un cargo, una condición, una gloria, un honor de autoridad? ¿Dónde está la dignidad? Es una conveniencia, un juego de espejos y trileros en el que todos sacan tajada. Menos el que pierde.

Se puede impostar y fabricar, proyectarla en otros, y hacerte después depositario de la dignidad de un pueblo, envuelto en una bandera mesiánica: no la pierdes, te la roban tras los siglos de los siglos y la opresión. Con una mano invocarla y con la otra renegar de ella tres veces. ¿Has visto un periódico que critique a sus anunciantes? ¿Y un banquero sin indulto? Que nadie se haga cruces entre el bien común y el propio, la santa conciencia y las leyes. En la senda de la dignidad, no se hace camino al andar, vas con quien te paga el coche oficial.

¿Y el partido? El partido se hará el sueco, el suizo o el andorrano, según convenga; que para ellos algo habrá. ¿Y qué hay de malo en llevarse una parte si con tu Gobierno partes y repartes?

(Aplastado por la verdad en la butaca) Y atorado entre la mierda, si algún digno te lo afea, dale a elegir por dónde empezar a perder: si por el cuñado y su licencia, o el fontanero sin factura, si por el catalán de la intimidad o el que intimida con filtrarlo a los medios. Que todos ganamos, que a nadie perjudica, que a ver quién es el gallito que se inmola, que siempre ha sido así, que en el juego de la dignidad sólo hay una ley, y la hace quien gana.

Ya suenan los aplausos… presidente.

(saludos desde el proscenio)”

NOTA DEL AUTOR

Un  despacho  en  la  sede  de  un  partido  político.  Dos hombres,  que  comparten  unas  ideas,  aspiran  a hacerse  con el  poder.  A  priori  para cambiar  aquello que  no  funciona.  Representan  la  esperanza,  la ilusión,  el  cambio  para  una  sociedad  cada  vez  más desencantada  con  la  política  y  todo  lo  que  la envuelve.  Sin  embargo,  una  cosa  es  la  realidad  que el ciudadano ve en su casa, en la televisión, a través de  los  filtros  a  los  que  se  somete  la  información  y otra,  bien  distinta,  es  la  realidad desconocida  en  la intimidad  de  un  despacho,  aquí  convertido  en  una especie  de  ring,  metáfora  de  la  arena  en  la  que miden sus fuerzas los luchadores, donde estos dos hombres, que han caminado juntos, unidos con el devenir  de  los  años  por  una  sólida  amistad,  están  a  punto  de  destapar:  que  el  poder,  sólo  por  la presumible  proximidad  a  la  que  se  encuentran  de  él,  les  está  transformando  alejándoles peligrosamente.

Sin  embargo,  este  no  es  un  texto  sobre  política.  O  mejor dicho, no es un texto que hable exclusivamente de política. Sí  quise,  o  esa  era  mi  intención  como  autor,  escribir  un texto  sobre  la  amistad,  sobre  cómo  le  afectan  a  ésta  las ambiciones a nivel individual, una de mis obsesiones como autor. 

¿Hasta dónde está el ser humano dispuesto a llegar a cambio de lograr las metas que un día se marcó?

Por  ello  no  pretendo  aleccionar,  ni  moralizar,  ni  siquiera denunciar  cómo  funciona  el  sistema  pues  nadie  soy  para ello. Eso, además, con una mirada rápida a la prensa diaria queda  a  la  vista.  Confieso  haber  revisado,  eso  sí,  mis creencias  respecto  a  mi  fe  inquebrantable  en  la democracia  como  única  vía  posible  para  solucionar  los problemas  de la sociedad en su conjunto y  del  individuo en particular.  Renovada están ahora,  más que nunca, mi fe en la democracia.

Por todo ello insisto, una vez más, en decir que esta es una historia sobre la amistad. Sí, la amistad y el  desencuentro  entre  dos  amigos  al  cuestionarse,  cada  uno  de  ellos,  qué  debe  prevalecer  en  un momento  crítico,  la  fidelidad  al  compañero,  a  pesar  de  los  pesares,  o  su  dignidad  individual.  ¿A quién traicionar,  al  amigo que  te  acompañó hasta aquí  o a la idea que  vertebró tus  creencias  más profundas?

Ignasi Vidal

FICHA

Autor: Ignasi Vidal
Dirección: Juan José Afonso
Actores: Ignasi Vidal y Daniel Muriel

Distribución: Iraya Producciones

Una producción de Excéntrica Producciones y Vaca Estudio.

Fechas y horarios: Del 8 al 26 de abril en la Sala Negra de los Teatros del Canal.

 
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