CRÍTICA: “La voz humana” ¿Para qué sirve el amor?

Ana Wagener pone en pie este monólogo de Cocteau dirigida por Israel Elejalde

Por Laura Auzmendi

 


La voz humana © Vanessa Rabade.jpg


 

El Pavón Teatro Kamikaze acoge, desde el 14 de diciembre, “La voz humana” dentro de su programa Femenino Plural. La comunicación, el amor y la muerte son los pilares fundamentales de este monólogo dramático que Jean Cocteau escribió en 1930.Un título absolutamente representativo de un texto íntimo y atemporal que expresa con palabras el interior del ser humano cuando es dominado por el amor. Los dispositivos cambian pero se mantienen las reflexiones y es que no sólo las palabras hablan en este monólogo que ha sido adaptado y dirigido por Israel Elejalde. Como este papel no puede ser interpretado por cualquiera, Ana Wagener es la actriz que encarna, en esta ocasión, la fragilidad del ser humano bajo una pregunta: ¿Para qué sirve el amor?

 

Ana Wagener yace tumbada, tapada con una gabardina, sobre una tarima de color negro. En una de las esquinas, al lado de ella, reposan un teléfono móvil y una copa de vino. Al fondo, unas ventanas por las que pasa algún ruido de la calle que se funde con la música cuando suena en momentos determinados. En este clima, un sobresalto marca el inicio de un trabajo brillante.

 

Una mujer espera la última llamada de su enamorado, cuando se produzca esa llamada ella no querrá que se termine nunca. La mujer manifiesta a lo largo de la conversación que su vida no tiene sentido si no está el. El interlocutor pretende poner fin a la llamada en varias ocasiones y terminar así su relación. La mujer se culpabiliza, le elogia sin parar y comprende cada mal comportamiento que recibe porque está dominada por sus sentimientos, está completamente enamorada de un amor no correspondido. El hombre al otro lado del teléfono cobra vida en la imaginación de los espectadores y las espectadoras a través de la voz de la a protagonista.

 

La concentración ante un público a pie de escenario se une a un exquisito control del espacio y del tiempo, Ana Wagener domina con destreza los elementos fundamentales de un buen acto teatral. Se trata de una propuesta actualizada que cuenta con un teléfono inalámbrico y un móvil, pero que mantiene las interrupciones en la línea achacadas, en este momento, a la falta de cobertura ya que en la obra original hacían alusión a las carencias del servicio telefónico de París. La fragilidad del ser humano adquiere diferentes formas en la voz y el cuerpo de Ana Wagener, sus expresiones y sus sentimientos acompañan este texto tan complejo con perfecto equilibrio.

 

Se puede disfrutar de este monólogo de 45 minutos llenos de intensidad hasta el 6 de enero en el Pavón Teatro Kamikaze.

 

 

 

Datos de interés:

  • Lugar: El Pavón Teatro Kamikaze (El Ambigú)

  • Fechas: Hasta el 6 de Enero

  • Venta de entradas: Web y taquilla

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