Danzad, malditos/as, a pesar de todo

 “Danzad malditos es una expresión artística de la realidad, un baile frenético de sensaciones que ha vuelto estas navidades al Matadero de Madrid

 


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Cada vez son más los informes y los datos que muestran la precaria situación laboral de los actores y las actrices en España. Pero, ¿Qué sucede cuando esa realidad se expresa artísticamente?  Una respuesta podría estar determinada por la empatía. Las Artes Escénicas se contemplan de forma natural como una profesión algo disparatada (al menos en España) y, si por un momento, se trasladaran las desoladoras cifras y lo que conllevan, en forma de sensaciones, a otras profesiones, cualquier trabajador o trabajadora podría verse reflejado. Al fin y al cabo un/a artista es un trabajador o debería poder serlo.  “Danzad malditos” es una expresión artística que muestra esa lucha del día a día, con motivo de su regreso al Matadero de Madrid estas navidades, pude hablar con parte del equipo, lo que despertó en mi un gran interés por el proyecto.

 

“A nosotros, como seres humanos que habitan España en 2016, nos está costando entender el lugar que ocupamos y debatir mucho sobre qué es el éxito y qué es el fracaso. También sobre cuál es la idea real de ganar y cuál es la idea que nos venden”, explicaba Alberto Velasco, director de la obra, durante la rueda de prensa.  Por tercera vez consecutiva, esta adaptación de la película de Sydney Pollack que reflejaba los maratones de baile en EEUU durante la Gran Depresión, vuelve a las Naves del Español, lugar donde nació en el festival Fringe hace ya dos años (alrededor de ochenta representaciones).

 

El elenco está formado por quince actores y actrices y cuenta con la voz en off de Carlos Hipólito. Además, la obra cuenta con textos de Félix Estaire que acompaña en la dramaturgia al propio Alberto y con Chevi Muraday como asesor de movimiento. Cada función es diferente, puede que esa sea una de las claves del éxito de “Danzad malditos”.  La actriz Nuria López contaba que “es imposible mecanizar el espectáculo  porque es una competición en directo, con un montón de cambios, de posibilidades y de formas que siempre nos sorprenden a nosotros mismos”. Todos y todas coinciden en que todavía quedan muchas cosas que contar con este show y no podría ser de otra manera gracias a un formato que no permite distracciones. Por otro lado, los actores y las actrices han cambiado durante este tiempo: la resistencia física cada vez es mayor así como la madurez artística de los movimientos.

 

La intensidad crece dibujada bajo pinceladas de constante realidad, la realidad de la mayoría de los actores y las actrices en nuestro país. Todas las funciones hasta este regreso a la sala Max Aub del Matadero han servido para financiar el espectáculo, lo que se traduce en otra muestra de trabajo “por amor al arte” en el sentido más literal de la expresión. En palabras de Alberto Velasco: “cuando decidimos hacer este espectáculo no queríamos que la gente no cobrara por su trabajo, entonces entramos todos como cooperativa.  Los bolos han servido para pagar todas las cosas (escenografía, vestuario…). Todos/as han cobrado su Seguridad Social y, en vez de cobrar el caché que cobra un actor o una actriz, han cobrado muchísimo menos para que ese dinero sirviera para pagar a todo el mundo”.

 

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Un camino largo y de difícil recorrido que está recogiendo sus frutos con entradas agotadas en su regreso. Es la batalla de cada día contra los números y las cifras que parecen no decir nada en un sistema que valora tan poco la cultura. Cabe recordar que, según el Informe Sociolaboral AISGE 2016, solo el 8,17% de los actores y las actrices españolas puede vivir de su profesión.  Además, de “los actores y bailarines que sí trabajan (43%), más de la mitad no supera los 3.000€ de ingresos anuales”. Esta situación es todavía peor para las mujeres, quienes “sufren una tasa de desocupación 6 puntos por encima de los hombres”  (ellas 51,6; ellos 45,4) y reciben salarios más bajos.

 

“Es muy emocionante para nosotros ver como se refleja fielmente el espíritu de todo esto, lo que refleja la obra. Creíamos que tener un Max iba a significar algo importante para que la gente viera nuestro trabajo, pero no es así ”, afirmaba el director y es que la obra ganó el premio Max de las Artes Escénicas 2016 al mejor espectáculo revelación. Resulta complejo encontrar una razón que justifique esta maldición de los/las artistas. Podemos pensar que se trata de un problema educativo, político o económico,  habrá opiniones de todos los colores, pero lo cierto es que la cultura está relegada,  en España, a un segundo plano. Para el actor Txabi Pérez, “el 21% de IVA cultural es una puntilla final, pero la cultura muere también por otros factores, porque no hay amor a la cultura”. A lo que añadía la actriz Ana Telenti: “no nos educan para apreciar el arte y la cultura”.

 

“Danzad malditos” es un espejo, pero en este contexto no podemos olvidar que se trata de otro ejemplo más en esta carrera de obstáculos. Así lo han visto desde la productora Kottomfilms, que actualmente se encuentra en proceso de preproducción de un documental sobre este montaje visto desde dentro, desde la vida de los propios actores y actrices. “Nos parecía una buena oportunidad para contar el esfuerzo de un grupo de personas, en este caso artistas, que se encuentran como todos luchando todos los días de su vida para conseguir el éxito en esta España donde no es fácil. Queremos lanzar la a pregunta al espectador de qué significa realmente el éxito y qué significa fracasar”. Así explicaban Elena Goatelli y Ángel Esteban, directores de la productora, el objetivo que persigue este documental en el que llevan inmersos un año y que se presentará “a mediados o finales de 2017”.

 

Cada vez son más los informes y los datos que muestran la precaria situación laboral de los actores y las actrices en España, quizá estemos empezando a tomar conciencia o quizá estos datos nos ayuden a ello. Se pueden hacer grandes cosas sin gran financiación , pero no se puede hacer lo mismo que teniéndola, la creatividad es necesaria pero también lo es el dinero. Damos más valor a los problemas que a las soluciones, nos hemos creído que la política importa más que el arte y no es verdad. Tal vez haya que educar a la sociedad para que ame y respete la cultura, para que las Artes Escénicas sean tomadas en España como lo que son:  una profesión imprescindible y eterna.

 

 

 

Información general

  • Lugar: Naves del Español – Sala Max Aub (Paseo de la Chopera 14)
  • Fecha: del 21 de diciembre de 2016 al 15 de enero de 2017
  • Horario: de martes a sábado a las 20.30h y domingos a las 19.30h.
  • Precio: Entradas 18€. Martes, miércoles y jueves 25% de dto.
  • Duración: 90 min. (sin intermedio)
  • Venta de entradas: Web y taquilla del teatro

 

 

 

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