CRÍTICA: Espinete no existe, un viaje de vuelta a nuestra infancia

Por décimo año consecutivo, Eduardo Aldán nos trae Espinete no existe, un auténtico viaje al pasado lleno de humor y de recuerdos que creíamos perdidos. Todos los viernes y sábados en el Teatro Infanta Isabel

 


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Espinete marcó una época, está claro. Pero no solo él, también todo lo que ha rodeado nuestra infancia. Canciones, programas de televisión, juguetes… Todos esos elementos han sido rescatados e hilados magistralmente por Eduardo Aldán en un show que nos transportará a nuestros años más dulces… o no.

Un espectáculo que mezcla la comedia con la nostalgia, arrancando al público risas de complicidad, del que sabe -porque lo recuerda- que todo lo que se cuenta en clave de humor, fue nuestra realidad más cotidiana.

Geniales giros cómicos en un texto que se entrelaza con canciones, videos y las divertidas interrupciones de un regidor que tiene mucho que añadir.

Una escenografía sencilla, compuesta entre otras cosas de objetos reales de esos años y un buen juego de luces redondean el trabajo de Eduardo Aldán, quien aprovecha su vis cómica y su capacidad para modular la voz para generar espacios y personajes diferentes, mediante la comedia más divertida pero sin dejar pasar la oportunidad para lanzar un mensaje muy positivo como conclusión.

Parece evidente que, cuando un show se encuentra en su décima temporada, tiene que ser porque algo se está haciendo bien. Y desde Citeyoco, aseguramos que es así, y que todo el mundo debe darse la oportunidad de comprobarlo por sí mismos y regalarse la ocasión de realizar ese viaje al pasado.

 

 

 

 

Datos de interés:

*Reserva esta y otras obras con el Clubymás

 

 

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