OCIO: Las siete maravillas de Paris Merveilles

Una oda a París para un espectáculo grandioso. Déjate llevar por la belleza de las BlueBell Girls, las lentejuelas, las plumas, la riqueza de los números y los talentos que brillan en el escenario. Nunca antes un homenaje a la ciudad de la luz había hecho titilar tantas miradas

 


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1. Una sala renovada

Instalado desde hace 70 años en los Campos Elíseos, el LIDO ha aprovechado la creación de su nuevo espectáculo para renovar su sala panorámica de 2 000 m2, reinventar totalmente el decorado de su vestíbulo en tonos azules y dorados, y mejorar la experiencia del espectador. Nuevos uniformes para todo el personal, menús a elegir aún más variados y que culminan esta temporada con postres firmados por Lenôtre, animación inédita para comenzar la velada con músicos tocando en directo, orquesta mágica de 45 instrumentos… ¡Venga a vivir la mejor experiencia de la cena-espectáculo en París!

 

2. Trajes de alta costura

Nicolas Vaudelet es el joven y talentoso diseñador al que Franco Dragone ha encomendado el diseño de los 600 trajes, 250 pares de zapatos y 200 sombreros y tocados de este nuevo espectáculo, todos ellos realizados en los talleres de Dragone en La Louvière. Ex colabora- dor de Jean Paul Gaultier y Christian Lacroix, nos cuenta esbozando una sonrisa: “Diseñar el vestuario de una revista musical es el sueño de cualquier sastre”. Derroche de plumas de faisanes de América o de avestruz procedentes de Sudáfrica; cascadas de cuentas de strass montadas una a una en el tafetán de los vestidos – más de dos millones para el episodio azul: el glamour es el claro protagonista. Y, por si fuera poco, una visión mucho más moderna de la indumentaria habitual de una revista musical: esmoquin femenino, vestidos con efectos ópticos, transparencias atrevidas…

 

3. Un proyecto musical insólito

Por primera vez en la historia del LIDO, una cantante es la figura principal del espectáculo. Manon, una increíble mezzosoprano (descubierta por el público en la edición 2014 de la ver- sión francesa de “La Voz” donde quedó semifinalista) ha sido elegida por Franco Dragone para superar este desafío. Para confeccionarle un repertorio a medida, desde el swing hasta el soul, pasando por el jazz y la canción romántica, se ha compuesto una banda sonora iné- dita. Los autores son Yvan Cassar, que colabora con artistas de la talla de Mylène Farmer o Johnny Halliday, y el cantante belga Saule. Ambos firman una partitura espléndida y variada que abarca todos los géneros musicales. La letra de las canciones del espectáculo también ha sido escrita por el poético cantante belga.

 

4. Una escena magnificada el vídeo y las proyecciones

Sin lugar a dudas, se trata de una primicia mundial para un cabaret. En Paris Merveilles, Franco Dragone revoluciona el arte de la revista musical imprimiendo en ella lo que vendría a ser su sello de fábrica, a saber, su capacidad para hacer perdurar durante todo el espectáculo efec- tos visuales a la vanguardia de la tecnología. Para esta proeza tecnológica, ha contado con la colaboración de Patrick Neys, que comenzó su andadura en Dragone, y con sus equipos de vídeo, los cuales le acompañan en la mayoría de los espectáculos de la compañía. Estas imágenes, unas veces poéticas y otras espectaculares, engrandecen el espacio llegando a rozar el infinito. Cinco pantallas de luces LED, entre las cuales, la más grande cubre el fondo del escenario, y no menos de seis telones diferentes sirven como soporte a estas proyec- ciones animadas. Una escalera se despliega en el aire, calles de París eclosionan ante nuestros ojos como si de flores se tratara, un pasillo acolchado se sumerge en las profundidades… El público, obnubilado, se adentra en un auténtico cuento de hadas.

 

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5. Un espectáculo bailado como nunca

Se han necesitado unas 500 audiciones, tanto en Europa como en Estados Unidos, para que el nuevo cuerpo de baile sea minuciosamente seleccionado por los equipos de casting de Dragone y el LIDO. Al final, 32 bailarinas (entre ellas, las famosas Bluebell’s) y 14 bailarines. Después de cuatro meses de duros ensayos, lo que se propone al público es una nueva manera de percibir el arte de la revista musical. “Aunque tengo una formación en danza contemporánea, llevo el cabaret en el alma, por lo que no tuve ningún reparo en rescatar lo mejor de ambos géneros, tan dispares, e inventar un tercero”, apunta el coreógrafo Benoit-Swan Pouffer. Reflejo de este matrimonio tan bien avenido, un revolucionario cancán, torbellino de plumas rosas bajo enaguas de terciopelo negro, aderezado con un buen puñado de modernidad…

 

6. Un decorador recrea París

Entre los artistas congregados para concebir este nuevo espectáculo, el decorador Jean Rabasse, amparado por los equipos técnicos de Dragone, es probablemente uno de los que ha desem- peñado la labor más compleja. Por mucho que haya sido galardonado con dos premios César por su trabajo cinematográfico o por mucho que haya colaborado en espectáculos tan prestigiosos como la ceremonia de los Juegos Olímpicos, recrear los decorados de París suponía un auténtico reto. Pues bien, el reto fue superado con creces cuando descubrimos su monumental escalera con volutas art nouveau, su lámpara araña que surge de las entrañas del LIDO con sus 40 000 perlas y sus 5m de altura y sus decorados del París pícaro o aristocrático.

 

7. Atracciones peculiares

Impresionar no sólo por los medios sino también por los talentos reunidos: tal ha sido la intención del LIDO para su nuevo espectáculo. “Las atracciones son fundamentales en la tradición de la revista musical”, nos recuerda Franco Dragone, “pero he querido que lo sean aún más, que formen parte íntegra de la historia que contamos sobre el escenario”. En este nuevo dispositivo tiene cabida una serie de novedades procedentes del universo de Dragone tan aficionado a sorprender al público: una tragadora de espadas, un bailarín de hip-hop, cisnes domesticados… conciben instantes que probablemente quedarán grabados en la memoria del espectador.

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