CRÍTICA: El teatro de máscaras se abre paso entre el silencio de la soledad

 

Vamos pasando el ecuador del 44º Festival internacional de teatro contemporáneo de Badajoz, y en esta ocasión os acercamos la bonita experiencia de la que hemos sido testigo el pasado domingo en el Teatro López de Ayala. No en vano le han otorgado el Max en el 2018 a mejor espectáculo y a la mejor composición musical. Además Solitudes cuenta con la recomendación de la Red Nacional de Teatros. Apuntando tan alto, no queríamos perdérnosla, pero ¿estará a la altura?

 

Sí, definitivamente la respuesta es SÍ. Y es que no se me ocurre ir a ver sola una obra más oportuna que Solitudes, de la compañía Kulunda Teatro nos presenta un teatro de máscaras que no precisa palabras. La obra es delicada y a la vez dura, pues nos enfrenta a la soledad del siglo XXI. En esta, observamos como el abandono puede encontrarse en lugares poblados o incluso cerca de tus seres queridos (a pesar de que se vuelquen en ti). Es una pieza sencilla cargada de simbolismo. Si buscáis una obra superficial y prescindible, os habéis equivocado. Solitudes necesita ser observada con atención y permeabilidad, es la única manera de que el ser humano vuelva a mirar con atención y a escuchar a su alrededor, desprovisto de este ruido constante que cada vez nos acompaña más. 

Solitudes nos adentra en la cotidianeidad de una pareja octogenaria que mantiene una agradable costumbre: Todos los días a la misma hora juegan a las cartas. Es el momento ideal de la pareja, donde se relacionan, juegan, ganan, pierden, ríen y sufren. Estrechan sus lazos con cada partida y dejan que el otro celebre su triunfo o su derrota, se respetan, se divierten, comparten la vida y, de repente, nuestro protagonista enviuda. Una escena breve para una larga vida. Todo se da la vuelta. Todo vuelve a empezar. Ahora tiene que buscar cómo rellenar ese vacío que le ha quedado. Por suerte tiene a su familia, que lo visita y le ayuda a sobrellevar la pérdida. O eso creen ellos. El anciano, cansado de buscar un rival para jugar su partida, decide abandonar su casa y adentrarse en la noche, buscando un jugador entre el silencio de los desconocidos. Únicamente una joven prostituta le escuchará, una relación que muchos no entenderían. 

Kulunda Teatro nos pone frente a los prejuicios de la sociedad, de la familia y de las relaciones. Nos enfrenta a asumir que en realidad, nuestro nuevo mundo tan comunicado peca de abandonarnos a la soledad o al abandono. Encerrados en nuestros propios pensamientos e identidades virtuales que no somos capaces de vislumbrar lo solos que nos encontramos. Sería genial que todo el teatro, nos ayudará a mejorar como Solitudes lo hace. Después de verla, no nos extrañan sus otros premios: al mejor espectáculo Be Festival Birmingham y el premio Ojo Crítico RTVE.  Si queréis conocer las próximas fechas, seguid leyendo:

 

13 Noviembre en el Espai Maragall, Gavá, Barcelona

14 Noviembre en el Teatro de Tarragona.