RESEÑA: Barbie: Un Deslumbrante Manifiesto Rosa de Empoderamiento Cinematográfico

 

El 19 de Agosto fue un día que quedará grabado en la memoria de aquellos que se dieron cita en La Estival, el encantador cine de verano ubicado en Plaza España, donde la magia del séptimo arte se fusiona con el placer de las palomitas, la comida y la bebida. En esta ocasión, la pantalla grande nos entregó un espectáculo único: la película «Barbie», una obra maestra que destaca por su crudeza, fabulosidad e intelecto, consolidando un triunfo indiscutible a manos de las talentosas Greta Gerwig y Margot Robbie.

«Barbie» es mucho más que una simple película; es un manifiesto rosa sobre el poder del trabajo creativo, la imaginación y el empoderamiento. En un mundo donde alcanzar la actualidad en una adaptación de live action puede ser un reto arduo, especialmente cuando se parte de la historia de una muñeca como la icónica creación de Mattel, la cual emergió en una época donde la perfección se erigía como requisito imperativo para la aceptación.

Dirigida con maestría por Greta Gerwig y protagonizada por la talentosa Margot Robbie, «Barbie» arriba en un momento trascendental en la industria cinematográfica, cuando actores y guionistas alzan su voz en huelga. Paradójicamente, esta película se erige como un ejemplo vivo de trabajo justo, intelectual y sin depender de la inteligencia artificial.

La genialidad de Greta Gerwig se manifiesta en la originalidad de la historia que forja. La trama sigue a la Barbie interpretada por Margot Robbie, quien debe abandonar el mundo de Barbieland al descubrir que padece de pies planos y comienza a cuestionarse la mortalidad. La perfección que definía su vida se ve trastocada, impulsándola a emprender una travesía al mundo real.

Este viaje no solo la lleva a cruzar caminos con Ken (Ryan Gosling), sino también a enfrentarse a una realidad desconocida. Gerwig traza en su guion la perfección de Barbie, la independencia y el empoderamiento incluso en un mundo ficticio liderado por mujeres. Sin embargo, al adentrarse en el mundo real, Robbie descubre una complejidad que contrasta con sus expectativas.

La película ofrece una dosis de realidad a una sociedad utópica, con momentos de vulnerabilidad magistralmente capturados en pantalla. Me vi inmersa en la empatía hacia el personaje y en la ridiculez del humor que se desenvolvía. Uno de los puntos sobresalientes de «Barbie» radica en su habilidad para entrelazar un mensaje empático y crudo con escenas cómicas que desencadenan risas incontenibles.

El mensaje subyacente es claro: «las mujeres pueden ser cualquier cosa», una lección que se extiende a los hombres y a su capacidad igualmente versátil. Ken y los ‘kens’ del mundo también reciben el mensaje: «pueden y deben». Esta lección culmina de manera conmovedora hacia el final de la película, donde se desmitifica la identidad de las muñecas, independientemente de sus creadores.

La película no solo entretiene y alegra, sino que también abraza la crudeza y la inteligencia, marcando un hito en el cine contemporáneo. Además, el elenco no se queda atrás: Margot Robbie y Ryan Gosling se fusionan en una química sorprendente. Robbie encarna a Barbie con una femineidad poderosa y heroica, mientras que Gosling redefine su imagen, dejando atrás sus papeles tradicionales para encarnar una coestrella dedicada a enaltecer la figura masculina en una narrativa donde el feminismo brilla.

En resumen, «Barbie» no solo cumple con su papel de entretener y conmover, sino que también transmite un mensaje poderoso de empoderamiento. Es una experiencia cinematográfica que demuestra que, a pesar de las apariencias, todo es posible. Gerwig y Robbie han logrado algo excepcional en la pantalla, fusionando su visión creativa con una narrativa cautivadora. En última instancia, «Barbie» se alza como una pieza imprescindible que invita a cuestionar y a abrazar la diversidad, la imaginación y el poder del trabajo creativo.