CINE: ‘Miocardio’ Un viaje entre la nostalgia y la aceptación

El cine español sigue explorando relatos íntimos y conmovedores, y Miocardio es un claro ejemplo de esta tendencia. Dirigida por José Manuel Carrasco (El diario de Carlota), la película ha logrado una notable permanencia en cartelera tras su estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Con una historia que aborda las emociones latentes del pasado y la posibilidad de redención, la cinta ofrece un acercamiento sincero a los vínculos humanos y sus fracturas.

La trama sigue a Pablo, interpretado con gran sutileza por Vito Sanz (Volveréis, La virgen de agosto), un hombre que lidia con una vida estancada hasta que un inesperado mensaje de Ana, su expareja, trastoca su mundo. Marina Salas (Yo adicto, El Cover) da vida a Ana con una fuerza contenida, mostrando las complejidades de una mujer que arrastra culpa y deseos inconclusos. A su alrededor, personajes secundarios interpretados por Pilar Bergés (Alimañas) y Luis Callejo (Mientras dure la guerra) aportan dinamismo y textura a la historia, alejándola de un mero duelo sentimental para convertirla en una reflexión más amplia sobre el paso del tiempo y la identidad.

Desde el punto de vista narrativo, Miocardio rehúye la linealidad convencional para construir su historia con saltos temporales que revelan las capas emocionales de sus protagonistas. La dirección de Carrasco se aleja del efectismo, optando por una estética sobria que enfatiza los diálogos y los silencios como herramientas fundamentales de la narración. La fotografía juega un papel clave en esta intimidad, utilizando encuadres cerrados y una paleta de colores melancólica que refuerza el tono introspectivo del filme.

El guion, lejos de caer en la grandilocuencia del drama romántico, apuesta por un realismo que dota a los personajes de una autenticidad palpable. No hay héroes ni villanos, solo personas enfrentándose a sus propias contradicciones y decisiones pasadas. La química entre Sanz y Salas es innegable, y sus interpretaciones elevan el peso emocional de la película, convirtiendo cada encuentro y desencuentro en una pieza clave del rompecabezas emocional que plantea la historia.

La película, producida por Malvalanda con la participación de RTVE y Telemadrid, se ha consolidado en la cartelera gracias a su capacidad para conectar con el espectador. Con un enfoque honesto y sin artificios, Miocardio invita a reflexionar sobre el impacto de las decisiones pasadas y la necesidad de cerrar capítulos para avanzar. Su sensibilidad y naturalidad convierten esta historia en un relato cercano sobre las segundas oportunidades y la forma en que enfrentamos aquello que dejamos atrás.