ENTREVISTA: ‘De la informática al felting: mi viaje hacia la creación de recuerdos en miniatura’
Cómo el felting se convirtió en una forma de expresar la pasión por las manualidades y ofrecer consuelo a quienes han perdido a sus mascotas
Desde pequeña, siempre mantuvo una relación estrecha con el arte y las manualidades. Crear con las manos formaba parte de su día a día: proyectos sencillos, muñecas de trapo y horas de exploración en blogs y tutoriales marcaron una infancia creativa que nunca llegó a desaparecer del todo. Aunque su camino profesional la llevó hacia el ámbito de la informática, esa inquietud artística permaneció latente durante años.
La elección de una carrera técnica respondió a una búsqueda de estabilidad laboral, un objetivo que consiguió alcanzar. Sin embargo, la necesidad de expresarse a través de lo manual nunca se apagó. Esa dualidad entre lo racional y lo creativo fue acompañándola hasta que encontró una técnica que reunía ambas dimensiones: el felting.
El descubrimiento llegó de manera casual, navegando por Pinterest. La posibilidad de crear figuras tridimensionales únicamente con lana y agujas despertó de inmediato su interés. Comenzó de forma intuitiva, experimentando con piezas pequeñas, y poco a poco fue desarrollando una relación cada vez más profunda con una técnica que define como lenta, silenciosa y casi meditativa.
Hace dos años dio un paso decisivo al realizar su primera miniatura por encargo: un perrito creado como regalo para una amiga. Compartir aquella pieza en redes sociales abrió la puerta a algo inesperado. Las peticiones empezaron a llegar y lo que hasta entonces era un pasatiempo comenzó a transformarse en un proyecto creativo con identidad propia llamado ‘Cutita’.
Con el tiempo, la artista profesionalizó su trabajo, creó una imagen de marca y empezó a mostrar sus creaciones en Instagram. Sus miniaturas, muchas de ellas dedicadas a mascotas fallecidas, fueron adquiriendo un valor emocional profundo para quienes las recibían. Hoy, sus piezas han cruzado fronteras y han llegado a hogares fuera de España, confirmando que aquello que nació como un hobby se había convertido en algo mucho más grande.
Aunque actualmente continúa trabajando en informática, su objetivo es claro: poder dedicarse por completo al felting y seguir creando recuerdos únicos cargados de significado. Cada miniatura es una forma de preservar el vínculo entre las personas y sus animales, una manera de convertir el amor y la memoria en algo tangible.
Con esta trayectoria como punto de partida, hablamos con ella sobre su proceso creativo, el valor emocional de sus piezas y el futuro de un proyecto que crece despacio, pero con una profundidad poco habitual.

Identidad y trayectoria
1. ¿Quién eres tú más allá de tu proyecto creativo y cómo describirías tu forma de trabajar como artesana?
Soy una persona muy observadora y sensible, incluso en lo cotidiano. Me gusta entender cómo funcionan las cosas, tanto a nivel técnico como emocional. Como artesana soy muy meticulosa, paciente y respetuosa con el proceso: no me gusta correr. Trabajo despacio, escuchando mucho, tanto a la persona que encarga como a lo que la pieza me va pidiendo mientras la creo.
2. Tu camino profesional empezó en la informática. ¿En qué momento sentiste que las manualidades volvían a reclamar su espacio en tu vida?
Las manualidades nunca se fueron del todo, pero durante años quedaron en un segundo plano. El punto de inflexión llegó cuando empecé a necesitar algo más físico y emocional que el trabajo frente a la pantalla. Sentí una necesidad muy clara de volver a crear con las manos, de tocar materiales y desconectar de lo digital para conectar conmigo.
3. ¿Recuerdas la primera vez que descubriste el felting y qué fue lo que te atrapó de esta técnica?
Sí, lo recuerdo perfectamente. Me fascinó que, solo con lana y una aguja, pudiera surgir una forma tan orgánica. Me atrapó su lentitud y su capacidad de transformación. Es una técnica muy silenciosa, casi meditativa, y eso encajó mucho con mi forma de ser.
4. ¿Cómo fue ese salto de crear por disfrute personal a empezar a recibir encargos de otras personas?
Fue muy gradual. Al principio compartía mis piezas casi con pudor, sin grandes expectativas. Cuando llegaron los primeros encargos me sorprendió mucho que alguien quisiera algo tan personal hecho por mí. Ahí entendí que lo que creaba conectaba con otras personas a un nivel profundo.
5. ¿Qué ha sido lo más difícil —y lo más bonito— de combinar un trabajo estable con un proyecto artístico tan emocional?
Lo más difícil es gestionar el tiempo y la energía emocional. No siempre es fácil pasar de un entorno muy racional a otro tan sensible. Lo más bonito es que el arte se convierte en un refugio: aunque canse, también me sostiene y me recuerda quién soy.
Proceso creativo y significado de las miniaturas
6. Tus miniaturas no son solo figuras, sino recuerdos muy íntimos. ¿Qué responsabilidad sientes cuando alguien te confía la memoria de su mascota?
Siento una responsabilidad enorme y muy consciente. No es solo “parecerse”, es honrar una historia y un vínculo. Siempre trabajo desde el respeto, sabiendo que esa miniatura puede convertirse en un objeto muy importante en la vida de alguien.
7. ¿Cómo es tu proceso desde que recibes las fotos de un animal hasta que la miniatura cobra vida?
Empiezo observando mucho: no solo los colores o las manchas, sino la expresión, la postura, la mirada. Luego hago pequeñas pruebas con la lana hasta que siento que “encaja”. A partir de ahí, es un diálogo constante entre las fotos, mis manos y la pieza.
8. Muchas personas acuden a ti tras la pérdida de su compañero. ¿Cómo gestionas emocionalmente esos encargos tan delicados?
Con mucho cuidado y empatía. Me permito sentir, pero también marco límites para no absorberlo todo. Intento transformar ese dolor en algo sereno, en un recuerdo que acompañe y no que duela más.
9. ¿Hay alguna miniatura que te haya marcado especialmente por la historia que había detrás?
Sí, varias. Sobre todo aquellas en las que la mascota había acompañado a la persona durante momentos muy difíciles. En esos casos sientes que no estás creando solo un objeto, sino un pequeño consuelo.
10. ¿Qué crees que tiene el felting que lo hace tan especial para transmitir emociones?
La lana es cálida, imperfecta y viva. No es un material rígido, y eso se nota. El felting permite pequeñas irregularidades que hacen que cada pieza tenga alma, y creo que ahí está la emoción.
Mascotas, vínculo y emociones
11. Los animales ocupan un lugar central en tu vida y en tu trabajo. ¿Qué has aprendido sobre el vínculo humano-animal gracias a tu arte?
He aprendido que ese vínculo es profundamente transformador. Los animales nos acompañan sin juicio, y su ausencia deja un vacío muy real. Mi trabajo me ha confirmado que ese amor merece ser reconocido y validado.
12. La llegada de tu gata cambió tu mirada sobre los animales. ¿De qué forma ha influido eso en tus creaciones?
Me hizo entender el vínculo desde dentro, no solo desde fuera. Ahora sé lo que es observar cada gesto, cada rutina. Eso se refleja en mis miniaturas: busco más la esencia que la perfección.
13. Cuando alguien recibe una miniatura terminada, ¿qué te gustaría que sintiera al verla por primera vez?
Me gustaría que sintiera calma y reconocimiento. Hay personas que se emocionan hasta el punto de llorar cuando ven a su mascota reflejada en la miniatura, y aunque es un momento muy intenso, para mí es profundamente valioso. Ese nivel de emoción es el mayor pago a mi trabajo: significa que he logrado conectar con algo muy íntimo y real.
Presente y futuro
14. Mirando atrás, ¿qué te dirías a ti misma cuando empezaste a compartir tus primeras creaciones?
Le diría que confíe más. Que no minimice lo que hace solo porque nace del corazón. Y que no tenga miedo de mostrarse.
15. ¿Cómo imaginas el futuro de tu proyecto creativo?
Lo imagino creciendo despacio y con sentido. Me gustaría poder llegar a tener un local propio donde exponer mis piezas, un espacio tranquilo donde la gente pueda mirarlas sin prisa y conectar con ellas. En el futuro también me veo creando piezas mucho más grandes, con más detalles, explorando nuevas posibilidades dentro del felting sin perder la esencia emocional que define mi trabajo.
16. ¿Sueñas con dedicarte al felting a tiempo completo? ¿Qué significaría para ti dar ese paso?
Sí, lo sueño. Dar ese paso significaría confiar plenamente en mi trabajo y en la emoción que despierta. Cuando veo a personas llorar al reconocer a su mascota en una miniatura, siento orgullo y confirmación: es la prueba de que este trabajo tiene un valor profundo. Dedicármelo a tiempo completo sería apostar por esa conexión y por una forma de crear más lenta, más consciente y más fiel a mí.
17. ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a quienes confían en ti para inmortalizar a sus mascotas?
Que su vínculo importa. Que su amor no es “exagerado” ni pequeño. Y que cada miniatura está hecha con respeto, cuidado y mucho corazón.
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