LIBROS: Cartas de color para artistas de Kelly Grovier

Hay libros que se leen y otros que se exploran. Cartas de color para artistas, editado por Blume, pertenece a esta segunda categoría: una obra concebida no solo para informar, sino para activar la curiosidad visual, intelectual y material de quien se acerca al color como fenómeno artístico, histórico y cultural.

Presentado en una cuidada caja que alberga 52 tarjetas, este objeto editorial se sitúa en un territorio híbrido entre el ensayo divulgativo, la herramienta de trabajo y el archivo visual. Cada tarjeta propone un pigmento como punto de partida para una microhistoria fascinante: en el anverso, el color se despliega desde su origen, su composición química, sus procesos de producción y sus usos a lo largo del tiempo; en el reverso, una obra de arte emblemática funciona como testimonio vivo de su aplicación y potencia expresiva.

El gran acierto del proyecto reside en su enfoque sensorial e inmediato. La inclusión de una muestra visual del pigmento convierte cada tarjeta en una experiencia tangible, algo especialmente valioso para artistas, estudiantes de Bellas Artes y profesionales del ámbito creativo, pero también para cualquier lector interesado en comprender el color más allá de la teoría. Aquí, el color no es una abstracción: es materia, historia y decisión artística.

A lo largo de la colección, Grovier traza un recorrido que va desde los pigmentos empleados en la prehistoria hasta aquellos propios del arte contemporáneo, evidenciando cómo la evolución del color está íntimamente ligada al desarrollo tecnológico, al comercio, a la ideología y a la mirada estética de cada época. El lector descubre así que cada color encierra una biografía compleja: algunos nacen del azar, otros del ingenio químico, otros del deseo de permanencia o de poder simbólico.

El tono es riguroso pero accesible, fruto de la experiencia de la autora como ensayista y divulgadora cultural. Grovier no abruma con datos innecesarios, sino que selecciona con precisión la información esencial para construir relatos breves pero densos, capaces de despertar tanto el asombro como la reflexión. Cada tarjeta funciona de manera autónoma, lo que permite una lectura no lineal, casi lúdica, invitando a abrir la caja una y otra vez desde distintos puntos de interés.

Desde el punto de vista editorial, Blume vuelve a demostrar su compromiso con publicaciones que combinan excelencia estética y contenido de calidad. El formato, las dimensiones y el diseño refuerzan la idea de que estamos ante un objeto pensado para ser consultado, manipulado y disfrutado a largo plazo, ya sea en un estudio artístico, un aula, una biblioteca o un museo.

Cartas de color para artistas no es solo una guía sobre pigmentos: es una invitación a mirar las obras de arte con otros ojos, a comprender las decisiones cromáticas como elecciones cargadas de significado y contexto. Un trabajo exquisito que conecta la práctica artística con su memoria material y que confirma que el color, lejos de ser un elemento secundario, es uno de los grandes protagonistas de la historia del arte.