RPLAY: ‘La madre muerta’, un descenso hipnótico a lo más oscuro del alma

En una época en la que el cine español comenzaba a diversificarse tras los años 80, La madre muerta emergió como una obra profundamente perturbadora, radical y adelantada a su tiempo. Dirigida por Juanma Bajo Ulloa, la película no es simplemente un thriller psicológico: es una experiencia sensorial incómoda, casi febril, que juega con la culpa, el trauma y la perversión emocional.
La historia arranca con una escena de violencia seca y desconcertante: un robo nocturno que termina en asesinato y deja tras de sí una presencia fantasmal, una niña cuya mirada persigue al protagonista durante años. Este arranque, brutal y casi abstracto, marca el tono de lo que vendrá después: un relato donde lo importante no es tanto lo que ocurre, sino cómo se percibe y se arrastra en el subconsciente.
Karra Elejalde compone un Ismael profundamente inquietante, alejado de cualquier arquetipo clásico del villano. No hay redención ni explicaciones fáciles. Su relación con Maite (Ana Álvarez) se convierte en un estudio enfermizo de la dependencia emocional, donde el amor es sustituido por la necesidad y la degradación mutua. La aparición de la niña —convertida en una joven desconectada de la realidad— introduce un elemento casi espectral que desestabiliza por completo la narrativa.
Lo que hace especial a La madre muerta no es solo su argumento, sino su lenguaje cinematográfico: silencios largos, miradas incómodas, una puesta en escena que mezcla lo onírico con lo grotesco. Bajo Ulloa filma como si estuviera diseccionando una herida abierta.
Una obra incómoda… y necesaria
Esta película no busca agradar. De hecho, parece diseñada para provocar rechazo en muchos espectadores. Pero ahí reside precisamente su valor: es cine que incomoda, que desafía, que obliga a mirar donde normalmente apartaríamos la vista.
Su mezcla de drama psicológico y thriller se convierte en algo casi inclasificable. Hay ecos del cine europeo más radical de los 90, pero también una identidad propia muy marcada. Es una obra que, vista hoy, se siente incluso más valiente que en su momento.
Edición Blu-ray de Divisa Films: justicia para una rareza de culto
La llegada de La madre muerta en Blu-ray de la mano de Divisa Films es, sin exagerar, un pequeño acontecimiento para los amantes del cine español más arriesgado. No solo recupera una obra difícil de encontrar en condiciones óptimas, sino que lo hace con una edición cuidada que respeta su esencia.
Características técnicas
- Formato: 1 disco
- Presentación: Funda
- Imagen: 2.35:1 en 1080p
- Audio:
- Castellano LPCM 2.0
- Euskera LPCM 1.0
- Subtítulos:
- Castellano
- Inglés
- Castellano para sordos
- Precio: 17,99 €
La imagen en 1080p ofrece una mejora notable respecto a anteriores formatos. Se respeta el grano cinematográfico, algo fundamental en una película donde la textura visual forma parte del discurso. Los contrastes —especialmente en interiores— mantienen esa atmósfera opresiva sin caer en artificialidades digitales.
En cuanto al sonido, el LPCM sin compresión permite apreciar mejor los matices de una banda sonora y un diseño sonoro que juegan un papel clave en la tensión psicológica.
Extras: una inmersión completa en el universo de Bajo Ulloa
El apartado de contenidos adicionales es uno de los grandes aciertos de esta edición:
- Audiocomentarios de Juanma Bajo Ulloa
- Cortometraje El reino de Victor (castellano y euskera)
- Galerías de fotos (rodaje, postproducción y cortometraje)
- Material publicitario
- Bandas sonoras (película y cortometraje)
- Tráilers (original y nuevo)
Especialmente valioso es el audiocomentario, donde el director desentraña las claves de una obra compleja y profundamente personal. El cortometraje incluido permite además contextualizar su universo creativo.
Una edición para cinéfilos… y valientes
Esta edición no es solo un producto físico: es una reivindicación cultural. Recuperar La madre muerta en alta definición significa devolver al debate una película que nunca fue cómoda, pero que sigue siendo relevante.
Para el coleccionista, es una pieza imprescindible dentro del cine español de autor. Para el espectador curioso, una oportunidad de descubrir una obra distinta, arriesgada y profundamente perturbadora.
La madre muerta no es una película para todos los públicos, ni pretende serlo. Es cine que se clava, que incomoda y que permanece. Y esta edición Blu-ray de Divisa Films está a la altura de su legado.
Una obra que no se ve: se experimenta. Y ahora, por fin, puede hacerse en condiciones más que dignas.