LIBROS: Cuando viajar también significa aprender a mirarse por dentro

 

Hay viajes que empiezan mucho antes de hacer una maleta. A veces nacen de una fotografía, de un destino que aparece de repente en nuestra lista de lugares pendientes o, simplemente, de esa sensación de querer descubrir qué hay más allá de lo conocido. Travel Tarot, creado por Jeff Hinshaw y publicado en España por GeoPlaneta, parte precisamente de esa idea para convertir dos conceptos aparentemente alejados —el tarot y los viajes— en una propuesta que invita a explorar, imaginar y reflexionar.

La primera impresión es la de encontrarnos ante una baraja cuidada y muy visual, pero su planteamiento va bastante más allá de utilizar unas cartas como elemento decorativo. Sus 78 cartas toman como punto de partida la estructura y los grandes arquetipos del tarot tradicional para trasladarlos a un universo marcado por los caminos, los destinos, el descubrimiento y las experiencias que acompañan a cualquier viaje.

Y ahí es donde reside buena parte del interés de Travel Tarot: no intenta sustituir el tarot tradicional, sino reinterpretarlo desde una perspectiva diferente.

 

Un tarot pensado para quienes sienten curiosidad por el mundo

Uno de los aspectos más atractivos de esta propuesta es que no resulta necesario ser un experto en tarot para acercarse a ella. La baraja está concebida para que el lector pueda descubrir poco a poco el significado de sus cartas a través de la guía incluida, pero también permite una aproximación mucho más intuitiva.

Cada carta puede convertirse en un pequeño punto de partida. Una pregunta, una decisión, un viaje pendiente o incluso una situación personal pueden encontrar en sus imágenes una manera diferente de ser observados.

El concepto funciona especialmente bien porque viajar y conocerse a uno mismo tienen más cosas en común de lo que podría parecer. Salir de nuestra rutina implica enfrentarnos a lo desconocido, tomar decisiones, adaptarnos a circunstancias inesperadas y estar abiertos a nuevas experiencias. Precisamente esos elementos forman parte también del lenguaje simbólico del tarot.

Travel Tarot aprovecha ese paralelismo para construir una experiencia que se mueve constantemente entre lo exterior y lo interior: descubrir lugares y descubrirse a uno mismo.

 

78 cartas para construir una mirada diferente

La baraja está formada por 78 cartas ilustradas y acompañada de una guía de 96 páginas que ayuda a familiarizarse con su funcionamiento.

Más que quedarse en la lectura literal de cada carta, la propuesta invita a detenerse en las imágenes y dejar espacio a la interpretación personal. Es un aspecto importante porque hace que la experiencia no dependa exclusivamente de conocer previamente el significado de los arcanos.

El viaje se convierte así en el hilo conductor de todo el conjunto. Las cartas evocan movimiento, aventura, encuentros, decisiones y cambios, conceptos que pueden trasladarse fácilmente tanto a un viaje físico como a diferentes momentos de nuestra vida.

Y precisamente por eso puede resultar interesante incluso para alguien que se acerque al tarot desde la curiosidad y no desde una práctica habitual.

 

Un objeto para sacar de la estantería

Otro de sus puntos fuertes es su propia presentación. Travel Tarot tiene ese carácter de objeto que puede funcionar tanto como herramienta de consulta como pieza para conservar y disfrutar visualmente.

Su formato compacto facilita además que pueda acompañarnos en un viaje. No ocupa demasiado espacio y encaja especialmente bien con quienes disfrutan llevando consigo pequeños objetos relacionados con sus aficiones o que puedan convertirse en parte de la experiencia de un destino.

También resulta una propuesta diferente para regalar. Frente a los habituales recuerdos relacionados directamente con un lugar concreto, esta baraja plantea algo más personal: regalar la posibilidad de imaginar el próximo viaje antes incluso de saber cuál será.

 

Viajar también es aceptar lo inesperado

Quizá lo más interesante de Travel Tarot sea precisamente su capacidad para jugar con una idea muy vinculada a cualquier aventura: no podemos controlar completamente lo que encontraremos en el camino.

Un viaje puede salir exactamente como estaba previsto o cambiar por completo a mitad de camino. Podemos descubrir un lugar que no esperábamos, conocer a alguien que termine formando parte de nuestro recuerdo o cambiar de planes porque aparece una oportunidad inesperada.

El tarot, desde su dimensión simbólica, trabaja también con esa incertidumbre. No ofrece necesariamente respuestas cerradas, sino que puede servir como punto de partida para formular preguntas diferentes.

En ese sentido, la combinación propuesta por Jeff Hinshaw tiene bastante sentido. El viaje proporciona el escenario y el tarot aporta las preguntas.

 

Una propuesta que invita a jugar con la imaginación

Más allá de creer o no en el tarot, Travel Tarot puede disfrutarse como un ejercicio de imaginación y reflexión. Y probablemente esa sea una de sus mayores virtudes.

Las cartas pueden utilizarse para pensar en un destino, plantear una pregunta antes de emprender una aventura, buscar inspiración para un próximo viaje o simplemente descubrir qué interpretación nos sugiere una determinada imagen.

Es una experiencia que deja bastante espacio al usuario y que, precisamente por eso, puede adquirir un significado diferente para cada persona.

También resulta especialmente atractiva para quienes disfrutan de los productos relacionados con el viaje que no se limitan a mostrar destinos, sino que buscan despertar las ganas de descubrirlos.

 

Una combinación poco habitual que funciona

La unión entre tarot y viajes podría haberse quedado en una idea puramente estética. Sin embargo, Travel Tarot encuentra una conexión bastante natural entre ambos mundos.

El resultado es una baraja diferente, visual y fácil de acercar a públicos muy distintos. Puede interesar al aficionado al tarot, al viajero habitual, a quien disfruta de los objetos ilustrados o simplemente a esa persona que siempre tiene un destino pendiente en la cabeza.

Y quizá esa sea la mejor manera de entender este proyecto: no como una guía para decidir dónde viajar, sino como una invitación a recuperar algo que muchas veces dejamos de lado cuando la rutina se impone: la curiosidad.

Porque viajar no consiste únicamente en llegar a otro lugar. También significa estar dispuesto a mirar de otra manera.

Travel Tarot consigue convertir una baraja de tarot en una propuesta relacionada con el descubrimiento y la aventura sin perder de vista su componente simbólico. Sus 78 cartas y la guía que las acompaña permiten acercarse al proyecto desde diferentes niveles, tanto desde la experiencia de quienes ya conocen el tarot como desde la curiosidad de quienes nunca han utilizado una baraja.

Su formato, sus ilustraciones y el concepto que hay detrás hacen que funcione además como un objeto especialmente atractivo para los amantes de los viajes y de la cultura visual.

Una propuesta original que plantea una forma diferente de relacionar dos mundos unidos por una misma idea: atreverse a descubrir qué hay al otro lado del camino.