RPLAY: El regreso de Scary Movie

Hay películas que envejecen y otras que simplemente se convierten en parte de una época. Scary Movie pertenece claramente a la segunda categoría. Para toda una generación, escuchar su título significa recordar una forma de hacer comedia que no tenía demasiado interés en pedir permiso antes de hacer un chiste.

La saga nació riéndose del cine de terror y, especialmente, de esa etapa en la que los adolescentes perseguidos por asesinos enmascarados parecían condenados a cometer las peores decisiones posibles. Ahora, más de dos décadas después, vuelve con una nueva película que recupera a algunos de sus rostros más reconocibles y, sobre todo, esa voluntad de no tomarse demasiado en serio absolutamente nada.

Pero esta vez queremos mirar Scary Movie desde otro punto de vista: no solo como película, sino como objeto físico. Paramount Pictures recupera la propuesta en una edición Ultra HD Blu-ray + Blu-ray que permite disfrutarla en casa con una presentación técnica muy superior a la que muchos espectadores asociarán con este tipo de comedia.

Y eso tiene su gracia.

Porque Scary Movie nunca ha sido una película que uno relacione inmediatamente con palabras como «referencia audiovisual», «Dolby Vision» o «4K». Estamos hablando de una saga construida a base de golpes, situaciones absurdas, caras imposibles, personajes desquiciados y chistes que muchas veces llegan precisamente porque nadie parece estar comportándose con normalidad.

Sin embargo, precisamente por eso resulta interesante verla con una presentación cuidada.

La nueva película recupera a Marlon Wayans, Shawn Wayans, Anna Faris y Regina Hall, nombres que forman parte de la identidad de la franquicia, y los mezcla con nuevas incorporaciones. La historia vuelve a jugar con uno de los grandes recursos de la saga: coger aquello que el público conoce del cine de terror y retorcerlo hasta convertirlo en otra cosa.

Ghostface vuelve a estar en el punto de mira. También lo hacen los códigos del slasher, las secuelas que no deberían existir, los reboots, los remakes, las películas que continúan historias de personajes de hace décadas y esa obsesión de Hollywood por colocar la palabra «legacy» prácticamente en cualquier proyecto.

La película sabe que todo eso existe y lo utiliza como materia prima.

Y ahí encontramos uno de sus mayores atractivos: no intenta fingir que el cine de terror actual es el mismo que existía cuando se estrenó la primera Scary Movie. El problema es que hacer una parodia en 2026 es bastante más complicado que hacerlo en el año 2000. Hoy el propio público conoce las reglas del género, los memes llegan antes que las películas y muchas producciones de terror ya incorporan conscientemente humor sobre sus propios clichés.

Por eso esta nueva entrega tiene una misión complicada: conseguir que nos riamos de cosas de las que llevamos años riéndonos.

¿Lo consigue siempre? No.

Hay bromas que funcionan mucho mejor que otras y momentos en los que la película parece confiar demasiado en que el simple reconocimiento de una referencia será suficiente para provocar una carcajada. Pero cuando encuentra el tono adecuado, recupera esa energía disparatada que hizo reconocible a la franquicia.

Y ahí entran sus protagonistas.

Volver a encontrarnos con Anna Faris y Regina Hall es probablemente uno de los mayores placeres de esta entrega. Cindy y Brenda mantienen esa química que no necesita demasiadas explicaciones, mientras que Marlon Wayans recupera una energía que encaja perfectamente con el espíritu de la saga.

No hace falta que todos los chistes funcionen para que el reencuentro resulte divertido.

Hay algo casi nostálgico en volver a ver a estos personajes dentro de una película que continúa hablando el mismo idioma que las anteriores.

Y eso es importante porque esta Scary Movie no parece querer convertirse en una versión sofisticada de sí misma. No pretende demostrar que la saga ha madurado. Al contrario: parece bastante orgullosa de seguir siendo gamberra.

Puede gustar más o menos, pero al menos existe una decisión clara detrás.

La película funciona especialmente cuando deja que sus actores se entreguen al absurdo. Las situaciones se van acumulando, los personajes toman decisiones cada vez más disparatadas y el terror se convierte en una excusa para construir una comedia en la que prácticamente todo vale.

Y después de verla en casa llega la segunda parte de la experiencia: abrir la edición física.

La propuesta de Paramount Pictures incluye dos discos, Ultra HD Blu-ray + Blu-ray, una combinación que permite conservar tanto la versión UHD como una alternativa Blu-ray para quienes no dispongan todavía de reproductor 4K.

La película se presenta en 2160p y formato 2.39:1, con HDR10 y Dolby Vision.

Y aquí sí merece la pena detenerse.

La imagen gana especialmente en definición y en la reproducción de los contrastes. Las escenas oscuras, tan habituales cuando una película juega con los códigos del terror, tienen suficiente información para que podamos distinguir los diferentes elementos del encuadre sin que todo termine convertido en una masa negra.

También se aprecia mejor el detalle de los decorados, el vestuario y la fotografía.

No estamos ante una película que necesite una resolución espectacular para funcionar, pero precisamente por eso resulta agradable comprobar que la edición no trata su condición de comedia como una excusa para ofrecer una presentación descuidada.

El Dolby Vision aporta además mayor riqueza en las variaciones de luz y color, algo que se agradece tanto en las escenas más oscuras como en aquellas que buscan una estética más exagerada.

Y hay un detalle que personalmente me parece especialmente interesante en una película como esta: una buena imagen permite disfrutar también de algo que normalmente pasa desapercibido en las comedias, que es el trabajo de los intérpretes.

Las expresiones faciales son fundamentales.

Una mirada de Regina Hall, una reacción de Anna Faris o una de las exageradas interpretaciones de Marlon Wayans pueden ser prácticamente el chiste completo. Cuando la imagen tiene suficiente definición, esos pequeños gestos tienen todavía más presencia.

En sonido encontramos Dolby Atmos para la versión original y Dolby Digital 5.1 para castellano, además de numerosas pistas internacionales.

El Atmos resulta especialmente interesante cuando la película se acerca más al terreno del terror: golpes, persecuciones, gritos, efectos y música se benefician de una mayor sensación espacial. Es curioso porque la película utiliza elementos propios del género para hacer comedia, pero una buena pista sonora permite que esos elementos sigan teniendo fuerza.

Primero escuchamos algo que podría pertenecer perfectamente a una película de terror.

Después llega el chiste.

Y esa combinación sigue siendo una de las bases del funcionamiento de Scary Movie.

La edición incorpora también varios contenidos adicionales: “Gritando juntos”, “Carne fresca”, “El mundo de los Wayans” y “Diseccionando una escena”.

No son simplemente un añadido para completar la contraportada. Tienen interés porque permiten acercarse a la película desde diferentes perspectivas y, especialmente, conocer mejor el regreso de los Wayans a una franquicia con la que tienen una relación tan directa.

Para nosotros, El mundo de los Wayans es uno de los contenidos que más sentido tiene dentro de esta edición. El regreso de estos intérpretes es una parte esencial de lo que hace diferente a esta nueva entrega y conocer algo más sobre esa vuelta aporta contexto al lanzamiento.

Diseccionando una escena, por su parte, tiene otro atractivo: detenerse en una secuencia concreta permite descubrir cómo se construye una escena cómica. Porque hacer que una situación absurda funcione no consiste simplemente en colocar un chiste detrás de otro. El ritmo, la interpretación, el montaje y el momento exacto en el que aparece una reacción pueden cambiar completamente el resultado.

Y eso es algo que el formato físico permite apreciar mejor que una simple visualización.

Porque conservar una película en Blu-ray o UHD no consiste únicamente en guardar el largometraje.

También significa conservar los materiales que ayudan a entender cómo se hizo.

Por eso nos gusta especialmente que esta edición incluya contenidos adicionales y no se limite a colocar la película en un disco.

A nivel de presentación, tampoco podemos olvidarnos de que estamos ante una película que forma parte de una franquicia con un importante componente nostálgico. Tenerla en formato físico junto a las anteriores entregas permite construir una colección que funciona también como pequeño recorrido por la evolución de la comedia de parodia.

La primera Scary Movie nació en un momento muy concreto.

Esta nueva entrega llega a un panorama completamente diferente.

Y precisamente por eso resulta curioso poner ambas épocas frente a frente.

La película original se reía de las películas de terror que dominaban los cines en aquel momento. La nueva tiene mucho más material del que tirar: franquicias interminables, secuelas de secuelas, universos cinematográficos, remakes, reboots, terror elevado, personajes heredados y una industria que muchas veces parece incapaz de dejar descansar una historia.

El material para la parodia prácticamente se escribe solo.

Quizá el mayor reto sea conseguir que el público se sorprenda todavía.

Y ahí es donde esta nueva Scary Movie resulta irregular. Hay momentos en los que vuelve a encontrar ese punto gamberro que esperamos de ella y otros en los que se nota que la fórmula ya no tiene el mismo factor sorpresa.

Pero tampoco creo que haya que pedirle que sea la película que fue hace veintiséis años.

Sería imposible.

Lo interesante es comprobar que, después de tanto tiempo, todavía existe un espacio para este tipo de comedia y que sus protagonistas originales pueden volver a reunirse sin que el resultado parezca simplemente una copia de las anteriores.

Como película, nuestra valoración es de 7/10.

No todo funciona al mismo nivel y hay bromas que tienen más fuerza por la referencia que por el chiste en sí, pero el reparto consigue levantar muchos momentos y el regreso de algunos de los personajes más reconocibles de la saga aporta una dosis importante de nostalgia.

Como edición física, 8,5/10.

La combinación de 4K UHD y Blu-ray, la resolución 2160p, HDR10, Dolby Vision, Dolby Atmos en inglés y una selección de extras hacen que sea una edición muy interesante para quienes quieran incorporar la película a su colección.

Además, con un precio de 26,99 euros, resulta una alternativa bastante atractiva para quienes prefieren tener sus películas y no depender exclusivamente de su disponibilidad en plataformas.

Porque al final Scary Movie sigue teniendo algo que muchas franquicias han perdido por el camino: no tiene ningún miedo a hacer el ridículo.

Y quizá esa sea precisamente su mejor arma.

En una época en la que prácticamente todo tiene que convertirse en una franquicia, tener una película que simplemente quiera coger el terror, desmontarlo pieza por pieza y reírse de él sigue teniendo su encanto.

Esta nueva entrega no recupera exactamente la magia de la primera.

Pero tampoco necesita hacerlo.

Es otra época, otro público y otro tipo de terror.

Y ahora también tiene otra casa: el formato físico en 4K Ultra HD.