ENTREVISTA: Valérie Tasso x LELO – Maternidad, deseo y placer: redefiniendo el bienestar íntimo femenino
En un momento en el que las mujeres están redefiniendo su relación con el cuerpo, el deseo empieza a abrirse paso también en la maternidad. Analizamos este cambio junto a Valérie Tasso y el papel de marcas como LELO en una nueva forma de entender el bienestar íntimo.
Durante mucho tiempo, la maternidad se ha construido desde la entrega absoluta. ¿Cómo podemos empezar a integrar el placer como una parte legítima de esa experiencia?
La maternidad afecta varias cuestiones, mejor diríamos, generan varias crisis, que inciden a la mujer en lo biológico (su cuerpo y su organismo cambian), en lo funcional (su tiempo de existencia es redirigido en gran medida hacia una nueva tarea) y en una tercera faceta que suele ser obviada: lo cultural (lo que se espera de ella en cuanto a madre). Todas exigen, en cuanto “crisis”, una entrega en la reorientación del sentido que nos damos a nosotras mismas y que se ha visto súbitamente sacudida. Y como en todas las crisis, hay elementos que suelen ser sacrificados o cuanto menos descuidados. Uno de ellos es, efectivamente, la atención por el placer sexual o por lo hedónico de su condición sexuada. Reintroducir estos elementos no suele ser siempre tarea sencilla dentro de la avalancha de nuevas tareas que se le presentan, pero es capital de partida el no querer abandonar esa pretensión para que poco a poco se vaya recuperando.
¿Por qué sigue costando tanto incluir el deseo y la sexualidad en una conversación honesta sobre maternidad?
Creo que básicamente por dos motivos. Por dos resignificaciones que se producen el proceso de la maternidad. Una que afecta la concepción que se tiene de toda la “ingeniería” sexual: se ha experimentado una mutación en la concepción que de la propia maquinaria sexual se tenía, por ejemplo: ahora los pechos no son para excitar o excitarse sino para dar de mamar o la vulva no es aquel lugar por donde se puede obtener placer sino aquella zona externa que ha posibilitado el parir. Te pongo un ejemplo que puede ser gráfico: la manera en la que tú miras el trasero de tu amante no es la misma mirada de un proctólogo. En tu mirada hay una serie de añadidos simbólicos que transforman lo que realmente hay (un culo) y que el proctólogo no tiene. Ese “ver más allá” fantasioso es el que posibilita, por ejemplo, una interacción sexual, sin eso no hay forma de activar el deseo. De alguna manera, en la maternidad se corre el riesgo de tener la mirada del proctólogo y no la de la amante.
La otra resignificación no menos importante es la cultural: no solo cambian el mundo de la mujer sino que cambia el reconocimiento de los demás, nos dicen (nos reconocen) como otra “cosa” (como una “madre”) y a través de la mirada de los otros nos identificamos plenamente con esa concepción de maternidad. Vencer o trascender ambas cuestiones es lo que dificulta principalmente el asunto.
¿Qué le dirías a una mujer que siente que su sexualidad ha quedado en pausa tras convertirse en madre?
En primer lugar que la sexualidad nunca se queda en pausa: se aplazan las interacciones sexuales, las frecuencias, las intensidades pero la sexualidad es un proceso dinámico siempre vivo. A partir de ahí se trata de analizar y ordenar las prioridades, y si el goce a través de su cuerpo sexuado forma parte de estas, que no se preocupe: en la sexología tenemos muy buenas herramientas individuales y para la pareja que pueden conseguir ese objetivo de volver a priorizar esos territorios.
Se habla mucho de autocuidado, pero rara vez desde el placer. ¿Por qué es importante incorporarlo a esa conversación?
De lo que no se habla no existe. Esa ha sido legendariamente la gran estrategia represiva del hecho sexual humano y de la sexualidad y el deseo femenino en particular. Incorporándolo al lenguaje se consigue no solo convertirlo en un asunto a tratar sino variar también la mirada del otro hacia una misma (lo que llamábamos el “reconocimiento”). Si no hablas de otra cosa con tu entorno cercano que de pañales, de lo bien que hace las pompitas tu niño o de lo que te ha dicho el pediatra, es muy difícil ser reconocida y reconocerse a una misma como un ser humano sexualmente deseante en pleno ejercicio de sus potencialidades.
¿Cómo puede una mujer reconectar con su cuerpo cuando siente que ha cambiado —o que ya no le pertenece del todo— tras el postparto?
A lo largo de nuestra existencia pasamos de forma natural por varias fases en los que tenemos que reconstruir nuestra identidad con relación a un cuerpo que muta, con el que cuesta identificarnos. Dejando de lado los accidentes que nos puedan sobrevenir y que alteren nuestro cuerpo (intervenciones, dificultades motrices…) hay etapas en las que irrumpe lo que podría encuadrarse como “duelo transicional”: un perder lo que creíamos que éramos así como el cómo éramos reconocidas por los demás y que nos obliga a tener que reconstruirnos a partir de una alteración corporal. Estas crisis deben ser tratadas psicológicamente como lo que decimos: un duelo. Esto pasa por ejemplo en la adolescencia o en la menopausia. Sucede también, como apuntas durante y tras el embarazo. La diferencia fundamental es que los dos ejemplos anteriores son irreversibles: una adolescente no puede volver a tener el cuerpo de una niña por más que neuróticamente lo intente o tras la menopausia las alteraciones psíquicas, hormonales, corporales hace que por más que avancen los tratamientos sustitutorios o la atención a recuperar la operatividad corporal no pueda ser exactamente la misma que cuando tenías veinte años. El embarazo y el parto, sin embargo, sí posibilitan una mejor recuperación a un estado previo. La alteración no es necesariamente irreversible. Hace falta determinación, capacidad, en ocasiones asesoramiento, pero yo tranquilizaría a la mujer que se encuentre en esa situación porque recuperar lo previo es francamente viable.
También añadiría que reconectar con su cuerpo empieza justamente por allí, poco a poco, reconectando con él, a través de la estimulación erótica y la ayuda de objetos de placer. Puede ser a través de un masajeador “todo terreno”, como Smart Wand 2 Medium que es un masajeador de cuerpo entero con el que se puede masajear cualquier zona del cuerpo, incluidas las partes genitales (y el clítoris, por supuesto) y descubrir zonas erógenas desconocidas. Con sus diez niveles de estimulación, se relajará el cuerpo y se liberará estrés, sacando todas las tensiones acumuladas durante el día.
Desde tu experiencia como sexóloga y colaboradora de LELO, ¿notas un cambio real en la forma en la que las mujeres se relacionan con su placer en los últimos años?
Sí, sin ningún género de duda. El despliegue de su sexualidad, el priorizar la vertiente lúdica de su condición sexuada o el conocimiento de su respuesta sexual (que también ha sido favorecida por la industria de los juguetes eróticos), hacen que las mujeres hoy en día otorguen la importancia que merece su plenitud erótica y sexual. Noto, además, en los tiempos más recientes que tras una fase, digamos, “explosiva” en la que obtener placer a toda costa parecía un imperativo y no una opción, se inicia otra más responsable, menos dependiente del goce como único baremo de su nivel de libertad y empoderamiento y más centrada en descubrirse a ella misma a través de su sexualidad que de obtener exclusivamente un resultado finalista como el orgasmo.
A pesar de los avances, ¿qué creencias siguen limitando nuestra libertad sexual, especialmente en etapas como la maternidad?
Yo creo que lo que sigue costando más es asumir que el rol social que como madre se le impone a la mujer no anule el suyo de mujer deseable y deseante. Pero también ahí hemos avanzado mucho…no olvidemos que la catalogación de “MILF” es hoy en día una de los más solicitadas y atractivas, lo cual es un avance pues posibilita que la mujer que ha sido madre se vea como un sujeto con un enorme potencial erótico, que se entienda como alguien que ha adquirido un grado de experiencia del que otras edades más “lozanas”, carecen.
En un contexto donde la maternidad ha estado poco presente en el discurso sobre sexualidad, ¿qué oportunidades ves para abrir nuevas conversaciones desde ahí, también desde marcas que trabajan el bienestar íntimo?
Muchas, porque, al igual que empieza a suceder con las mujeres que ya han transitado por la menopausia, la industria del bienestar se ha dado cuenta de que son un nicho capital de mercado y que las mujeres al situar su bienestar sexual en el lugar de importancia que le corresponde y no resignarse a renunciar a él reclaman (y pagan) por una atención de calidad que no para de crecer en sus múltiples variantes.
Como voz experta vinculada a LELO, ¿qué papel crees que pueden jugar este tipo de marcas a la hora de acompañar —de forma honesta— a las mujeres en esta etapa?
Para los sexólogos, la variedad, la eficacia y el conocimiento de la sexualidad femenina que demuestran algunas marcas como LELO han convertido sus productos en una herramienta muy eficaz en la terapéutica de diversas dificultades sexuales y para la totalidad de edades en las que estas dificultades pueden manifestarse. Toma, por ejemplo, la anorgasmia primaria. Ahora, una mujer que nunca ha sentido un orgasmo, puede, con el debido acompañamiento y salvo dificultad mayor orgánica (que en el porcentaje de casos es menos que mínimo) vivir con mucha más facilidad la experiencia orgásmica plenamente. Al acompañamiento terapéutico que permite limitar los bloqueos, los errores de comprensión o los miedos, se le une una tecnología diabólicamente eficaz y adaptativa por la amplia gama de objetos de placer que ofrecen, que hace que esa dificultad de la anorgasmia la atendamos con plena garantía de éxito en la consulta de sexología. Y lo mismo podría referirte con relación a otras dificultades como el deseo hipoactivo, el deseo asimétrico en la pareja, etc.
Te voy a dar ejemplos de esa tecnología extraordinaria que desarrolla LELO con nuevos lanzamientos: el nuevo SONA 3 Cruise es un masajeador sónico de clítoris que cuenta con la tecnología SenSonic™ para ofrecer una estimulación con ondas sónicas, así como la nueva tecnología SmoothRise™, que permite cambiar gradualmente entre los distintos niveles de intensidad. También incluye la tecnología Cruise Control™, que garantiza una intensidad constante durante su uso sin importar la fuerza con la que lo presiones sobre el cuerpo.
Valérie, si tuvieras que dejar un mensaje a otras mujeres, especialmente madres, sobre su derecho al placer, ¿cuál sería?
Que la renuncia suele ser una mala opción. La lucha por los derechos, incluido al del placer, debe ser constante y en la actualidad con la evolución clínica de la sexología y la tecnológica de los juguetes eróticos, no renunciar ni perder ese derecho es algo que está mucho más a la mano de lo que muchas mujeres piensan.
Esta conversación con Valérie Tasso abre un espacio necesario para repensar la maternidad más allá de los discursos tradicionales, integrando el cuerpo, el deseo y el placer como partes legítimas de la experiencia femenina. En un contexto donde el bienestar íntimo empieza a ocupar el lugar que merece, hablar de sexualidad no es un lujo ni un tabú, sino una forma de reconocimiento y cuidado hacia una misma.
