RPLAY: Rescate en L.A.: el regreso más salvaje de Snake Plissken

Pocas figuras resultan tan inseparables del cine fantástico y de acción de los años ochenta y noventa como Snake Plissken. Con su característico parche en el ojo, su actitud desafiante y su absoluta indiferencia hacia cualquier forma de autoridad, el personaje interpretado por Kurt Russell se convirtió en uno de los grandes iconos creados por John Carpenter. Quince años después de los acontecimientos de 1997: Rescate en Nueva York, el director decidió devolverlo a la gran pantalla con una propuesta mucho más ambiciosa, más irreverente y también más polémica. El resultado fue 2013: Rescate en L.A., una secuela que en su estreno dividió profundamente a crítica y público, pero que con el paso de los años ha encontrado una nueva valoración entre aficionados y estudiosos de la filmografía de Carpenter.
Ahora, gracias a la nueva edición metálica Ultra HD Blu-ray distribuida por Divisa Films, llega una oportunidad excepcional para revisitar una película que merece mucho más reconocimiento del que recibió en su momento.
John Carpenter nunca fue un cineasta especialmente interesado en los futuros elegantes o tecnológicamente sofisticados. Sus visiones del mañana siempre estuvieron marcadas por la decadencia, el desencanto y la desconfianza hacia las instituciones. En 2013: Rescate en L.A. lleva esas ideas hasta límites prácticamente caricaturescos.
La historia nos traslada a unos Estados Unidos dominados por un régimen ultraconservador que castiga cualquier conducta considerada inmoral. Tras un terremoto de magnitud 9,6 que ha separado Los Ángeles del continente, la ciudad se ha convertido en una gigantesca colonia penitenciaria donde son enviados todos aquellos considerados indeseables por el sistema.
Cuando la hija del presidente roba un dispositivo capaz de provocar un colapso tecnológico global y huye hacia la isla, las autoridades no encuentran otra alternativa que recurrir nuevamente a Snake Plissken. El antiguo héroe de guerra deberá atravesar aquel territorio caótico y recuperar el arma antes de que sea demasiado tarde.
La premisa, ya de por sí atractiva, sirve a Carpenter para desplegar una sátira feroz sobre la política, la religión, el poder y la cultura del espectáculo. Lo fascinante es que muchas de las cuestiones planteadas en la película resultan sorprendentemente actuales. El fanatismo ideológico, la manipulación política, la obsesión mediática y la dependencia tecnológica aparecen reflejados mediante una exageración deliberada que hoy se percibe casi como una advertencia.
Si existe una razón fundamental para regresar a Rescate en L.A., esa razón es Kurt Russell.
El actor vuelve a encarnar a Snake Plissken con una comodidad absoluta, demostrando una vez más por qué este personaje ocupa un lugar privilegiado dentro de la cultura popular. Russell entiende perfectamente que Snake funciona precisamente porque nunca pretende ser un héroe convencional. No busca salvar al mundo ni convertirse en ejemplo para nadie. Es un superviviente que se mueve por interés propio y cuya principal motivación consiste en mantenerse con vida.
Su interpretación está cargada de ironía, sarcasmo y una actitud desafiante que convierte cada escena en un pequeño espectáculo. Incluso cuando la película abraza situaciones absurdas o deliberadamente exageradas, Russell mantiene intacta la credibilidad del personaje.
La relación entre actor y director vuelve a demostrar una química difícil de igualar. Carpenter sabe exactamente cómo filmar a Russell, y Russell sabe exactamente cómo habitar el universo de Carpenter.
Uno de los grandes malentendidos que acompañaron a la película durante décadas fue la idea de que simplemente repetía la estructura de 1997: Rescate en Nueva York. Es cierto que ambas comparten una base narrativa similar: Snake recibe una misión imposible con tiempo limitado y debe infiltrarse en un territorio hostil.
Sin embargo, las diferencias son mucho más profundas de lo que suele reconocerse.
Mientras la película original apostaba por una atmósfera sombría y opresiva, Rescate en L.A. abraza el exceso. Todo es más grande, más ruidoso y más extravagante. Carpenter convierte la secuela en una especie de versión deformada y satírica de la primera entrega.
Los escenarios son más espectaculares, los personajes secundarios más extravagantes y las situaciones mucho más absurdas. Lejos de ser un defecto, esta decisión forma parte del discurso de la propia película. Carpenter está utilizando la exageración para construir una crítica social más agresiva y más evidente.
Vista desde la perspectiva actual, la película funciona casi como una sátira punk de los grandes blockbusters estadounidenses de los años noventa.
Otro de los grandes aciertos de la producción es su reparto coral.
Steve Buscemi aporta su habitual capacidad para generar desconfianza y simpatía al mismo tiempo. Pam Grier ofrece una presencia magnética que conecta además con el amor de Carpenter por el cine de explotación de los años setenta. Stacy Keach compone un villano memorable, mientras que Michelle Forbes, Cliff Robertson, Peter Fonda y Valeria Golino contribuyen a enriquecer este peculiar universo distópico.
Mención especial merece Bruce Campbell, cuya breve aparición se ha convertido con el tiempo en uno de los momentos más celebrados por los seguidores del filme.
Cada personaje parece sacado de una pesadilla futurista diseñada por Carpenter y, precisamente por eso, todos resultan inolvidables.
Aunque muchas veces se habla de la película únicamente por sus elementos argumentales, conviene detenerse en la forma en que Carpenter construye visualmente este mundo.
La Los Ángeles imaginada por el director es un gigantesco parque temático del caos. Surfistas, revolucionarios, bandas callejeras, sectas religiosas y celebridades decadentes conviven en un entorno donde cualquier cosa parece posible.
La cámara se mueve con la seguridad habitual de Carpenter, combinando secuencias de acción dinámicas con momentos de humor negro y una atmósfera de constante decadencia.
Su capacidad para construir espacios cinematográficos sigue siendo admirable. Incluso cuando trabaja con presupuestos más ajustados que los de las grandes superproducciones de la época, consigue dotar a cada escenario de identidad propia.
Probablemente el aspecto más discutido de la película continúe siendo el apartado digital.
Algunos efectos generados por ordenador ya fueron criticados en 1996 y siguen mostrando las limitaciones tecnológicas de su tiempo. Sin embargo, contemplarlos hoy permite una lectura diferente.
Lejos de perjudicar gravemente la experiencia, contribuyen a reforzar el carácter casi de cómic que define la película. Carpenter nunca estuvo interesado en el realismo absoluto; lo que buscaba era crear una realidad exagerada y estilizada.
Desde esa perspectiva, muchos de esos efectos poseen hoy un encanto especial que forma parte de la personalidad de la obra.
Otro de los grandes atractivos del filme es su banda sonora.
John Carpenter, acompañado por Shirley Walker y Dave Davies, construye una partitura que mezcla elementos electrónicos, rock y sonidos industriales para acompañar perfectamente la energía del relato.
La música actúa como un motor constante de la narración y refuerza la sensación de encontrarnos ante una aventura futurista salvaje y desenfadada.
Escucharla en condiciones óptimas dentro de esta edición supone uno de los mayores placeres para cualquier admirador del director.
Más allá de la película, esta edición supone un lanzamiento especialmente atractivo para coleccionistas y amantes del formato físico.
Divisa Films apuesta por una elegante presentación Steelbook que encaja perfectamente con el estatus de culto que ha adquirido la película con el paso de los años.
El acabado metálico ofrece una sensación premium desde el primer momento y convierte esta edición en una pieza muy deseable dentro de cualquier colección dedicada a Carpenter o al cine fantástico de los noventa.
En una época donde el formato físico lucha por mantener su espacio frente al consumo digital, lanzamientos como este recuerdan por qué sigue existiendo una comunidad de coleccionistas apasionados.
La restauración 4K es, sin duda, el principal argumento de compra.
Presentada en formato original 2.35:1 y resolución 2160p, la película muestra una mejora evidente respecto a anteriores ediciones domésticas.
La definición general resulta notable, especialmente en primeros planos, decorados y paisajes urbanos. El nivel de detalle permite apreciar elementos que anteriormente pasaban desapercibidos, aportando una nueva profundidad visual a la experiencia.
La presencia de HDR10 y Dolby Vision supone otro salto importante. Los contrastes aparecen más equilibrados, las zonas oscuras conservan mayor información y los colores adquieren una intensidad muy atractiva sin perder naturalidad.
Los tonos cálidos, las luces de neón y la iluminación nocturna encuentran aquí uno de sus mejores aliados.
Lo más destacable es que la imagen conserva su textura cinematográfica. No existe una sensación de artificialidad ni de sobreprocesado, algo que los aficionados más exigentes agradecerán enormemente.
La pista original en inglés DTS-HD Master Audio 5.1 es la opción ideal para disfrutar plenamente de la película.
Los diálogos se reproducen con claridad, los efectos se distribuyen eficazmente por todos los canales y la música de Carpenter encuentra el espacio necesario para lucir con contundencia.
La pista en castellano Dolby Digital 5.1 mantiene un rendimiento satisfactorio y permitirá a muchos espectadores redescubrir la película con el doblaje clásico que recuerdan.
La edición ofrece una amplia variedad de opciones de subtitulado, incluyendo castellano, inglés, alemán, francés, portugués, danés, finés y neerlandés, además de subtítulos específicos para personas con discapacidad auditiva en inglés.
Una característica que amplía notablemente la accesibilidad del lanzamiento.
El apartado adicional es el único aspecto que sabe a poco.
La inclusión exclusiva del tráiler cinematográfico deja cierta sensación de oportunidad perdida. Una película con una trayectoria tan singular habría merecido algún contenido retrospectivo que analizara su producción, su recepción inicial y su posterior reivindicación como obra de culto.
No empaña el conjunto, pero sí impide que estemos ante una edición definitiva.
2013: Rescate en L.A. sigue siendo una de las películas más incomprendidas de John Carpenter. Bajo su apariencia de aventura futurista desatada se esconde una sátira feroz, divertida y sorprendentemente vigente sobre el poder, la tecnología y la sociedad del espectáculo.
Puede que nunca alcance el consenso crítico de 1997: Rescate en Nueva York, pero precisamente ahí reside parte de su encanto. Es una obra libre, irreverente y absolutamente fiel a la personalidad de su director.
La edición metálica Ultra HD Blu-ray de Divisa Films ofrece la mejor oportunidad hasta la fecha para redescubrirla. Su excelente presentación, la notable mejora visual proporcionada por el 4K y el atractivo Steelbook convierten este lanzamiento en una compra muy recomendable para coleccionistas, seguidores de Carpenter y amantes del cine fantástico de los noventa.
Porque Snake Plissken nunca fue el héroe que el mundo necesitaba. Era, simplemente, el único capaz de sobrevivir cuando todo lo demás se venía abajo.