TEATRO: ‘Un cuento de invierno’ de William Shakespeare

SioSi Teatro presenta ‘Un cuento de invierno’ de William Shakespeare del 31 de enero al 22 de febrero sábados y Domingos, 19h en Nave 73.


CartelUnCuentoDeInvierno


“Si esto es magia, que sea un arte tan lícito como el comer” (Un cuento de Invierno. Leontes, Acto V, Escena III)

La compañía SioSi Teatro vuelve a la carga con su segundo montaje tras el éxito de Barrocamiento, de Fernando Sansegundo. La compañía pone en escena bajo la dirección de Carlos Martínez-Abarca, un clásico de William Shakespeare, “Un cuento de invierno”, una de las más bellas creaciones del genio inglés. Escrita en su pleno apogeo poético, parece que, con ella, hubiera querido burlarse expresamente de todas las convenciones literarias. Porque si en sus obras Shakespeare tendió siempre a reunir elementos dispares, en un Cuento de invierno se superó a sí mismo. Esta obra se distingue, también, por su carácter experimental y todavía vanguardista.

Ocho actores dan vida casi a una veintena de personajes; Luis Heras, David Lázaro, Paula Ruiz, Carlos Lorenzo, Rocío Marín, Zaira Montes, Óscar Ortiz, Carlos Jiménez-Alfaro. Intérpretes que no sólo juegan diferentes registros y estilos, sino que generan el espectáculo desde dentro.

“Ante todo invitamos al espectador a una fiesta teatral en la que Shakespeare mezcla con libertad y audacia géneros y estilos, creando así un estremecedor, bello, hilarante y mágico cuento invernal. Un poema ilimitado, una ruptura de las convenciones teatrales, una pieza aún hoy de vanguardia que precisa de la participativa imaginación del público. Ocho actores darán vida a más de veinte personajes. Un espectáculo de juego a la vista de público, sin trampa ni cartón. Y una aguda reflexión sobre el uso irracional del poder, que dejará en el aire una pregunta:  ¿qué queda vivo de todo aquello que dañé sin causa, y qué cabe esperar “Un cuento de invierno” es seguramente la penúltima obra de William Shakespeare.

Escrita en pleno apogeo poético de su autor, parece que, con ella, hubiera querido burlarse expresamente de todas las convenciones literarias. Porque, si en sus obras Shakespeare tendió siempre a reunir elementos dispares, en ésta se superó a sí mismo. En ella coexisten fantasía y realismo, tragedia y comedia, corte y campo, nobleza y picaresca, antigüedad griega y modernidad isabelina, y contiene, además, un buen número de curiosidades y prodigios, incluida la presencia escénica de un oso y de una estatua que cobra vida. La acción se desarrolla en dos tiempos con un intervalo de dieciséis años y se alterna entre Sicilia y Bohemia. Inspirada en la tragicomedia romancesca, trata las relaciones entre padres e hijos en una trama de pérdida y recuperación, discordia y reconciliación, en la que intervienen elementos sobrenaturales. Dada la importancia que en todas sus divinas comedias tiene el espectáculo y el tratamiento artístico de sus ingredientes, esta obra se distingue, también, por su carácter experimental y aun vanguardista.

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