CRÍTICA: Mi última noche con Sara

Reparto: Eva Manjón, Rodrigo Poisón / Ignasi Vidal y Jesús Lara (Con la colaboración especial de Antonio Ródenas como “la voz del NO-DO”)

Guión y dirección: David Planell Dirección musical y arreglos: Juanjo Molina Música Original: Juanjo Molina Diseño vestuario: Clara Bilbao Diseño de escenografía y audiovisuales: Miguel Padilla Diseño de iluminación: Nacho Arjona Diseño de Sonido: Daniel García y David Juárez Caracterización: Alba Jiménez Coreografía: Alberto Escobar Ayudante de dirección: Andrea Rodríguez Dirección artística y creación: Eva Manjón

 


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Sabemos muchas cosas de Sara Montiel, todo lo que nos contaron las revistas, los vídeos, sus películas, sus canciones… Pero “Mi última noche con Sara” nos ofrece la oportunidad de ir más allá, de vivir una noche con ella fuera de cámaras y periodistas, mostrándonos a una Sara cercana y muy humana. Una noche ficticia, que está llena de verdades, y que nos hará comprender la realidad de una mujer que por encima de todo buscó ser libre, “incluso por encima de ella misma”

Un proyecto levantado con tesón, profesionalidad y mucho amor que está enmarcado por un equipo humano de grandes profesionales. Sin duda una oportunidad magnífica de recordar a Sara Montiel, e incluso de conocerla por primera vez, disfrutando de muchos de sus grandes éxitos, como “Fumando espero”, “Nena”, “El relicario”, “La Violetera”, “Sus Pícaros ojos”, “Tatuaje”, “Es mi hombre”, “Bésame mucho”, “Tu no eres eso”

Por supuesto, debemos elogiar la enorme labor que los tres intérpretes realizan encima del escenario.

 

Eva Manjón es María Antonia Alejandra Vicenta Elpidia Isidora Abad Fernández, Sara. Un fantástico trabajo de caracterización hace que la actriz y cantante reviva ante nuestros ojos, pero la verdadera maravilla empieza cuando Eva comienza a cantar. Ha conseguido con su gran técnica vocal, reproducir con exactitud esa voz que hemos escuchado tantas veces. Un gran trabajo que aporta profesionalidad y belleza, regalándonos un personaje fiel a la realidad y convirtiendo por tanto todo el montaje en un verdadero homenaje. Una interpretación cuidada redondean el trabajo de ésta joven emprendedora llena de fuerza y pasión.

 

Rodrigo Poisón es Julián Amezcua, productor de la discográfica con la que trabaja Sara. Un personaje que consigue despertar sentimientos encontrados. Un hombre enamorado de Sara pero con miedo a arriesgar, un caballero y un chantajista al mismo tiempo. Sin duda, el trabajo de Rodrigo es impecable, destacando el gran trabajo corporal y vocal a la hora de interpretar a un Julián anciano y atacado por los remordimientos. Un personaje de su época con el que, a pesar de todo, se puede empatizar.

 

Y Jesús Lara es Curro, asistente de Sara y gran admirador. Es imposible no coger cariño a éste personaje desde el primer momento. Tierno, entregado, tímido y dulce. Con una trama tremendamente actual, Jesús nos toca de lleno con su gran interpretación, pasando de un optimismo y una alegría contagiosa al miedo y la angustia ante una agresión homófoba. Y el remate final llega cuando de pronto le escuchamos cantar. Una voz fantástica con una técnica cuidada resulta la guinda perfecta para un trabajo excepcional.

 

Desde Citeyoco invitamos a todo el mundo a que se dé el gusto de disfrutar de ésta obra de arte. Sin duda, un regalo para los sentidos.

 

 

 

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