MILÁN: Un viaje por el mundo del cacao
¿Qué ocurre antes de que una haba de cacao termine convertida en una tableta de chocolate? En la Fábrica de Chocolate de Enrico Rizzi, en pleno centro de Milán, podemos descubrirlo siguiendo todo el proceso de elaboración y acercándonos a una forma de trabajar completamente artesanal.
Nuestra visita comienza con un viaje virtual a Perú y termina con una degustación de chocolates monoorigen. Entre ambos momentos, recorremos un pequeño laboratorio donde podemos conocer de cerca cómo se tuesta, se transforma, se muele y se trabaja el cacao hasta obtener el chocolate.
Una propuesta gastronómica diferente que nos permite descubrir el producto desde su origen y comprender por qué detrás de un buen chocolate hay mucho más que una mezcla de ingredientes.
Una plantación de cacao en el corazón de Milán
La primera parada es la sala sensorial. Antes de comenzar el recorrido por el laboratorio, nos ponemos las gafas para disfrutar de un vídeo inmersivo en 360º que nos lleva hasta una plantación de cacao en Perú.
Durante unos cuatro minutos conocemos el entorno en el que crece el cacao y algunas de las primeras etapas de su transformación. La experiencia nos muestra la recolección, la fermentación y el secado de las habas, permitiéndonos acercarnos virtualmente a un proceso que normalmente queda muy lejos de nuestra experiencia como consumidores.
La realidad virtual funciona aquí como una puerta de entrada al recorrido: primero conocemos de dónde viene el cacao y después vemos qué sucede cuando llega al laboratorio.
El concepto “bean to bar”
A partir de aquí comienza la visita propiamente dicha por la Fábrica de Chocolate de Enrico Rizzi.
El laboratorio trabaja siguiendo la filosofía bean to bar, un concepto que hace referencia a la elaboración del chocolate partiendo de las propias habas de cacao y siguiendo su transformación hasta obtener el producto final.
Durante el recorrido conocemos las diferentes fases y podemos observar parte del equipamiento utilizado para trabajar el cacao.
La primera parada nos lleva hasta la zona de tostado. Esta fase es fundamental porque permite desarrollar buena parte de los aromas y características que posteriormente encontraremos en el chocolate.
La visita resulta especialmente interesante porque no se limita a mostrarnos las instalaciones. Las explicaciones permiten entender qué ocurre con el cacao en cada momento y cómo las diferentes decisiones tomadas durante el proceso terminan influyendo en el resultado.
La cioccoteca: cuando el chocolate también necesita reposar
El recorrido continúa hasta la cioccoteca, un espacio en el que el chocolate reposa y se afina bajo unas condiciones controladas de temperatura y humedad.
Aquí aparece también una de las partes más curiosas de la elaboración: la combinación del chocolate con diferentes ingredientes para conseguir nuevos perfiles aromáticos y gustativos.
Especias, tés e infusiones pueden formar parte de estas elaboraciones, demostrando las posibilidades que ofrece el chocolate cuando se trabaja de forma artesanal.
Resulta fácil pensar en el chocolate como un producto terminado, pero observar estos procesos permite comprender que conseguir determinadas características requiere paciencia, precisión y control.
Entramos en el laboratorio
La parte más técnica del recorrido llega cuando nos adentramos en la zona donde se procesan las habas de cacao.
Una de las fases consiste en separar las cáscaras para continuar trabajando con la parte aprovechable del grano. Después llega la molienda, realizada lentamente con piedra.
Y aquí aparece uno de los datos que más sorprenden durante la visita: determinados procesos pueden prolongarse hasta 80 horas.
Frente a la rapidez con la que normalmente consumimos una tableta de chocolate, resulta curioso descubrir todo el tiempo que puede ser necesario para elaborarla.
La molienda lenta es una muestra clara de la filosofía artesanal de la fábrica y ayuda a entender por qué el proceso “bean to bar” permite controlar directamente diferentes aspectos del resultado final.
Tres chocolates para terminar
Después de recorrer las diferentes zonas de la fábrica llega el momento de poner los sentidos a trabajar.
La visita termina con una degustación guiada de chocolates monoorigen, elaborados en el propio laboratorio. La experiencia básica incluye tres variedades, aunque existen diferentes modalidades dependiendo del tipo de entrada escogida.
La cata permite apreciar las diferencias entre los chocolates y prestar atención a sus características: aromas, textura, intensidad y matices.
Y hacerlo después de haber conocido todo el proceso cambia la manera de enfrentarse a la degustación. Ya no estamos simplemente probando chocolate; sabemos de dónde procede y hemos visto parte del trabajo que hay detrás.
Los chocolates monoorigen permiten precisamente apreciar las particularidades que aporta cada cacao y descubrir cómo el origen y la elaboración influyen en el resultado.
Una hora dedicada al chocolate
La experiencia completa tiene una duración aproximada de 60 minutos y se realiza en grupos reducidos de un máximo de ocho personas.
Ese formato ayuda a que el recorrido resulte cercano y permite seguir con comodidad las explicaciones mientras se visitan los diferentes espacios.
Además, la ubicación facilita mucho incluirla dentro de un itinerario por Milán. La fábrica se encuentra en Via Gian Giacomo Mora 18, a pocos minutos de la plaza del Duomo, y la parada de metro más cercana es De Amicis, de la línea M4.
Por su duración, puede combinarse fácilmente con otras visitas durante el día sin tener que dedicar una jornada completa a la actividad.
La Fábrica de Chocolate de Enrico Rizzi ofrece una experiencia que va más allá de una degustación.
Lo que más nos gusta es precisamente el recorrido que propone: comenzar en el origen del cacao, viajar virtualmente hasta Perú, conocer su transformación dentro del laboratorio y terminar probando el resultado.
La realidad virtual aporta un componente diferente, mientras que la visita al laboratorio es la que permite comprender realmente la elaboración artesanal. La degustación final funciona como cierre perfecto y nos permite poner en práctica todo lo que hemos descubierto durante la visita.
Es una actividad especialmente recomendable para los amantes del chocolate y la gastronomía, pero también para quienes quieran incorporar a su viaje por Milán una propuesta diferente y alejada de las visitas más convencionales.
Y teniendo en cuenta que se encuentra tan cerca del centro, es fácil encontrarle un hueco en cualquier ruta por la ciudad.
📍 Información práctica
Fábrica de Chocolate de Enrico Rizzi
📍 Via Gian Giacomo Mora 18, Milán
🚇 Metro: De Amicis (M4)
⏱️ Duración aproximada: 60 minutos
👥 Máximo: 8 visitantes por grupo
🍫 Experiencia básica: visita guiada + vídeo inmersivo de unos 4 minutos + degustación de 3 chocolates monoorigen elaborados en el propio laboratorio.
