CRÍTICA: Un pedazo de nuestra historia traído a la actualidad

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Cuando se trata de llevar un clásico de vuelta a la cartelera actual, no hay duda de que lo mejor es encontrar la manera de acercarlo al público que va a verlo. Buscar con astucia la forma de mantener el estilo y el mensaje que su autor original definió en su día pero contarlo de una manera contemporánea, como si lo que se representa en el escenario pudiera estar pasando en nuestros días. Y sin duda alguna, la versión que César Oliva dirige, lo ha conseguido.

Un texto que resulta natural, fluido y fácil de comprender y que nos transporta a la realidad de una familia durante la Guerra Civil Española. Un episodio que nuestros mayores vivieron pero del que en ocasiones carecemos de la información de “a pie de calle”. Un edificio que aloja familias de ambos bandos, pero para los que ser vecinos pesa más que los ideales políticos. Una escenografía basada en los objetos que conforman los distintos escenarios y un fantástico juego de luces que nos remarca, entre otras cosas, la importancia del objeto principal de la historia: una radio a través de la cual los personajes irán sabiendo lo que ocurre en España.

Es llamativa la pericia de éste texto, que nos hace empatizar con todos los personajes, independientemente de sus ideas. Nos muestra los estragos que una guerra trae a la gente sin caer en posicionamientos, hablando desde la verdad y la cercanía a personajes que nada tiene que ver con las decisiones políticas y que sin embargo son el blanco de sus consecuencias. Puesto en pié por un fabuloso elenco de 10 actores, convierten la obra en todo un homenaje a su autor, Fernando Fernán Gómez.

Llum Barrera es Doña Dolores, una mujer que vive para su familia y que demuestra ser su pilar más fuerte. Un trabajo impecable por parte de una gran actriz que ha demostrado muchas veces su talento y su fuerza escénica.

Patxi Freytez es Don Luis, el padre de familia. Destacable su trabajo en escena, lleno de verdad y fuerza, regalándonos momentos de complicidad absoluta y cercana con su familia y cogiendo las riendas para sostener a su familia en los momentos difíciles.

Esperanza Elipe es Doña Antonia, vecina de toda la vida, viuda y dedicada a su único hijo. Nos aporta una interpretación dulce pero firme, además de un gran trabajo para encarnar a esta mujer a la que la guerra le arrebata lo que más quiere.

Álvaro Fontalba es Luisito, el hijo pequeño de Doña Dolores y Don Luis. Un chico cuyo afán es que su padre le compre una bicicleta para poder ir con la chica que le gusta y que durante la guerra tiene que aprender a crecer deprisa. Destacable la interpretación de este chico, su presencia escénica y su buen hacer.

Teresa Ases es Manolita, la hija mayor del matrimonio. Decidida y fuerte también recibirá un gran revés a costa de la guerra. No hay duda de que los nuevos talentos están a la vuelta de la esquina esperando su ocasión, y Teresa es un buen ejemplo de ello. Aportando frescura al personaje, esta chica demuestra su gran trabajo estando a la altura de los grandes actores que encabezan este reparto.

Agustín Otón es Julio, hijo de Doña Antonia que está enamorado de Manolita. Dulce aunque también temperamental, nos trae un fantástico trabajo corporal y vocal, que podemos comparar cuando de pronto se convierte, durante una escena, en Anselmo, el primo miliciano fuerte y seguro. Un gran trabajo de dualidad interpretativa que desde aquí queremos destacar..

María Beresaluze es María, la alegre criada del matrimonio, y también María Luisa, vecina y madre de Maluli. Sin duda un personaje divertido que lleva un fantástico trabajo de interpretación detrás.

Adrián Labrador es Pablo, amigo inseparable de Luisito. Nos encanta la inocencia del personaje, que contrasta con la madurez repentina que la guerra obliga a los jóvenes a adoptar en el transcurso de la misma. Un gran trabajo para traer al escenario a un chico que es un fiel reflejo de lo que tantos otros tuvieron que pasar.

Ana Caso es Charito. Y Maluli. El amor inocente de Luisito y su amor maduro. Dos personajes que marcan la vida del chico, separando dos etapas y aportando cosas muy diferentes. Destacamos su trabajo interpretativo dulce y sensible.

Y Lola Escribano es  Doña Marcela, mujer de un compañero de Don Luis, que sufrirá un gran cambio en sus ideales a raíz de la guerra. Con una gran fuerza interpretativa, nos trae a esta mujer decidida a cambiar su mundo pase lo que pase.

No nos cabe duda de que un reparto así sólo puede traer buenos resultados. Queremos destacar y aplaudir el fantástico trabajo de los más jóvenes de la producción, quienes demuestran que la profesionalidad en el escenario es una actitud que nada tiene que ver con el número de producciones de las que se haya formado parte sino con el talento y el respeto por la profesión.

Un clásico que puede resultar muy actual, un precioso trabajo coral que nadie debe perderse.

 

 

Datos de interés:

  • Lugar: Teatro Fernán Gómez – Sala Guirau (Plaza de Colón, 4, Madrid)

  • Fechas: Hasta el 30 de Abril

  • Horarios: Martes a sábado – 20:00h; Domingos – 19:00h

  • Venta de entradas: Web y taquilla

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