CRÍTICA: “Una habitación propia”, otra historia

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Qué difícil puede resultar hablar sobre la mujer y la literatura cuando hasta hace muy poco la figura femenina aparecía representada de manera condenatoria y muy limitada. En los textos de  Virginia Woolf el lenguaje narrativo navega entre lo racional y lo irracional creando un oleaje de pensamientos que todavía hoy llenan día tras día un teatro. La muestra de ello es “Una habitación propia”, monólogo interpretado por Clara Sanchís que María Ruiz ha creado a partir del propio ensayo de Virginia Woolf.  Tal vez porque hablan de verdades y de eso va el teatro o tal vez porque en un presente difuso donde la palabra “feminismo” está de moda, se hace necesario traer la historia invisible a las conciencias. Hace muy poco que las mujeres hemos empezado a “hacer historia”.

¿Por qué las mujeres siempre han sido más pobres? El monólogo, como si de una ponencia universitaria se tratara, lleva a cabo una profunda reflexión sobre el lugar que ha ocupado la mujer a lo largo del tiempo en lo referente al arte y a la literatura. Todo ello expresado en un equilibrio desordenado de realidad e imaginación. Han pasado varios años desde la aprobación del sufragio femenino, ya es 1928, pero sin oportunidades ni posibilidades económicas es imposible que una mujer pueda alcanzar incluso la posición más baja de un hombre. Dos elementos hacen falta para poder dedicarse a crear: dinero y una habitación propia.

Todo el mensaje llega con la exquisita expresividad de Clara Sanchís, llena de sensorialidad y pasión. La fuerza delicada con que las palabras fluyen en la voz de la actriz va desde la ironía hasta la rabia expresada en cada tecla de un piano que ella misma toca. Así avanza progresivamente el texto, durante las transiciones cada  pensamiento es una nota y cada sentimiento, una intensidad. Formar parte del público de esa clase de realidad histórica es una experiencia necesaria, un despertador de conciencias adormiladas por un entorno patriarcal aparentemente oculto.

Clara Sanchís, con la adaptación que María Ruiz ha hecho del ensayo de Virginia Woolf, rinde un homenaje a todas aquellas que lucharon, a las que lloraron de impotencia, a las que nos precedieron y nadie recuerda, porque no pudieron ser inmortalizadas. “Una habitación propia” se estrenó en el Teatro Pavón Kamikaze, la sala Margarita Xirgu del Teatro Español la ha acogido ya tres veces y el cartel de “entradas agotadas” es casi un sello. A partir del 7 de diciembre de 2017 y hasta el 14 de enero de 2018 se podrá seguir disfrutando, esta vez, en el Teatro Galileo.

 

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